lunes, 18 de septiembre de 2017

Un libro sobre el aborto

Empresarios que amenazan a mujeres con despedirlas si no abortan, padres que empujan a sus hijas al interior del abortorio o trabajadoras sociales que ofrecen como única ayuda a una mujer embarazada pagarle el aborto con la condición de que le devuelvan el dinero a plazos son algunos testimonios que recoge el periodista Juan José Montes en su libro “Secretos. 15 mujeres se confiesan”, editado por EDIBESA.

Violencia y coacción a la mujeres
En él un grupo de mujeres demuestran que en la interrupción voluntaria del embarazo lo único cierto es el embarazo, porque ni es interrupción, ya que no es susceptible de continuidad, ni es en la mayoría de los casos voluntaria.

"Si no abortas... te despido; y el novio la abandonó"
Cuando Vanesa se quedó embarazada tenía 32 años, una niña de 12 y un buen puesto de trabajo. Su jefe le dijo que si no abortaba la despedía, y su novio la dejó.

La presión le pudo y fue a abortar, pero ya en el potro y medio anestesiada se levantó y salió corriendo, desnuda, tapada tan solo con una sábana que encontró en la fuga. La niña, que vive por un par de minutos, se llama María, tiene un año y medio y, además de ser una preciosidad, es la alegría de su madre.

“La verdad es que no encontré apoyo ninguno, solamente el de Redmadre y luego Pro-vida. Piensa lo que es cuando te acercas a una trabajadora social o a planificación familiar y no te encuentras ninguna mujer que te diga: ´Oye, mira, piénsatelo bien, llevas una vida dentro´. Eso falla, eso falla; es más sencillo firmar y mandarte a abortar, se quitan el mochuelo de encima ¿sabes? Así funciona”.



Llorar después de un aborto
Como afirma la periodista Cristina López Schlisting en el prólogo del libro, “La mujer que aborta suele hacerlo en secreto. A veces pasan décadas y sigue llorando por ello. A muy poca gente le preocupa, lo único relevante es que no dé la lata. La que se plantea la duda o apuesta por seguir con su embarazo, queda a menudo como una imbécil que no supo poner los métodos para evitarlo, cedió a la promiscuidad o no estudió lo suficiente para saber cómo comportarse razonablemente. Lo cierto es que unas y otras están solas”. Esa, la soledad, es el campo de batalla donde juega sus bazas la presión.

Su padre la agarró y la empujaba al abortorio
El caso de Estefanía es prueba de lo dicho: su madre le dice que tiene que abortar y su padre llega a agarrarla por un brazo y empujarla para que entrara en el abortorio mientras la amenazaba a ella y a su madre, de la que estaba separado, con retirarle la pensión de 150 euros si no abortaba. Finalmente Estefanía huye. Cuando se encuentra con su novio éste le implora: “Dime, por favor, que no has entrado”. “Entonces yo le contesté –dice Estefanía- ¡pues claro que no he entrado! Entonces se echó a reír y empezó a llorar, estaba muy contento, deseando verme, yo también estaba muy contenta”.

Su valentía tuvo premio porque a los siete u ocho meses de embarazo empezó a hablar con su padre. “Me dijo que me iba ayudar –advierte Estefanía- y cuando nació la niña fue a vernos. Estaba contento".



Tuvo cita para abortar dos veces
En términos similares se expresa Verónica, que tuvo cita para abortar dos veces y no acudió ninguna. Sus padres la presionaban para que abortara, y su novio, y sus circunstancias económicas, y las laborales. Fue su propia familia la que la orientó para pedir la cita.

La primera cita la evitó tomando café la mañana señalada, lo que le impedía ser anestesiada. Le dieron otra. Días antes de que llegara la segunda “veía muchos libros sobre la evolución de la vida de un niño en el interior de su madre, e iba viendo cómo era en ese momento mi hija dentro de mí. También veía vídeos de cómo se hacía un aborto. Era terrible… Lo más importante es que durante esos días estaba haciendo un curso de informática. No había dejado de entrar en foros, pero con el cursillo tenía más oportunidad de hacerlo. En ese momento conocí la existencia de Pro-vida, una asociación que ayudaba a mujeres embarazadas con problemas, y vi el cielo abierto”.



Los mellizos se salvaron por 24 horas
Las asociaciones de defensa de la vida son conscientes de que la comunicación con la embarazada es fundamental, así como las personas que intervengan. La prueba son Bruno y Tomás, hermanos mellizos. Iban a ser abortados en la ciudad portuguesa de Portalegre el viernes 21 de marzo del año 2014;  48 horas antes su madre, Sabina, habló con una trabajadora social, y ésta a su vez la puso en contacto con Daniel, un médico español que trabaja en la zona. Daniel la citó para hablar con ella la víspera del aborto. 24 horas antes se paró el reloj.

Uno de los asuntos que se ponen de manifiesto en este libro es la admisión de la eugenesia por parte de amplios sectores de la medicina. Determinadas pruebas prenatales son una auténtica selección de la raza, de manera que si existen determinadas probabilidades de que el niño tenga síndrome de Down o alguna discapacidad física, tiene muchas papeletas para no nacer. El screening o la amniocentesis están diezmando la población de niños con síndrome de Down, un verdadero escándalo silencioso y silenciado.

El hombre debe apoyar a la mujer, pero...
Jessica, otra de las chicas que cuenta sus “secretos”,  asegura que cuando un hombre le dice a una mujer: “¿Ahora qué vas a hacer?” o “¿Yo te apoyaré en la decisión que tomes?”, la está matando, “porque aunque con esa afirmación aparentemente la ayuda, lo que le está diciendo es: si lo eliminas, no me importa”.

¿Connivencia entre abortorios y centros de planificación?
En los testimonios de estas mujeres se deja entrever connivencia entre los centros de planificación familiar y los abortorios. Estefanía acude embarazada de cuatro semanas a uno de estos centros, donde le facilitan una cita para abortar dos meses después, con lo que se intuye que lo que podía haber sido un aborto químico, se convierte en un aborto quirúrgico, además pagado por la Seguridad Social y con un costo mucho más elevado económicamente hablando.

En los abortorios no se enseñan las ecografías
Un denominador común en todos los casos es que en los abortorios o en los centros de planificación familiar no se enseñan las ecografías, con lo que se hurtan a la madre elementos de conocimiento para tomar una supuesta decisión. Aunque la versión oficial es que se hace para evitar sufrimiento a la madre, lo cierto es que la razón es no perder “clientela”, ya que un alto porcentaje de mujeres que ven a sus hijos en la ecografía o escuchan el latido de su corazón desisten de abortar.

Un libro definitivo para conocer el drama del aborto
Como afirma el sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid en el epílogo, “’Secretos. 15 mujeres se confiesan’ aporta un enfoque  absolutamente necesario sobre el aborto, que no sólo complementa las formas tradicionales de plantearse la cuestión, centradas en análisis médicos, filosóficos o jurídicos… sino que reflexiona periodísticamente sobre el asunto y afronta además la perspectiva de misericordia, explotación e ignorancia, que rodea y condiciona, tristemente el tema del aborto”.

Título: Secretos. 15 mujeres se confiesan
Autor: Juan José Montes González
Editorial: Edibesa
PVP: 10 euros
Páginas: 144
Comprar: Edibesa

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Abortar para tener éxito

En Hollywood, no es raro escuchar que a las mujeres embarazadas se les presiona para que aborten bajo la amenaza de que si no perderán su carrera profesional. Antiguas estrellas de Hollywood como Jean Harlow, Joan Crawford, Bette Davis, Ava Gardner, y Judy Garland han abortado debido a la presión de los estudios de cine con los que tenían contratos.
Lamentablemente, a día de hoy continúa esta presión. Sin embargo, la cantante Keke Wyatt no entró en tan sucio juego. Es una excepción.

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Wyatt es ahora una cantante de éxito, con varios éxitos en las listas de Billboard. Cuando tenía 18 años tuvo su gran oportunidad en Hollywood, según ha informado LiveActionNews. Wyatt, que estaba casada en ese momento, se quedó embarazada. Los ejecutivos del estudio le dijeron que no tuviese al bebé. La gente que trabajaba a su alrededor quería que abortase y le decía que “iba a terminar su carrera”. A pesar de esto, Wyatt dio a luz y todavía sigue triunfando.
Actualmente, Wyatt está nuevamente embarazada. Ella cree que tiene “una unción sobre la maternidad”.
“Los bebés no se interponen en el camino profesional. Si eso es lo que el Señor tenía para mí desde el principio, no hay nada que pueda hacer y ni nadie que pueda decidir sobre eso”, asegura la cantante.
“Los niños me dan más poder para luchar… esa fue mi gasolina”
Wyatt dice que sus hijos son los que la ayudan a tener éxito. “Ellos me dan más poder para luchar. Esa fue mi gasolina” y señala que “cada vez que tiene un bebé más pelea y nunca va a dejar de luchar”.

Keke Wyatt acompañada de sus hijos.
La cantante también ha sido portavoz de la Coalición Nacional contra la Violencia Doméstica (NCADV); sufrió abusos en su primer matrimonio y dejó a su marido para proteger a sus hijos. Ahora está casada con el político canadiense Michael Ford, y entre los dos, tienen nueve hijos.
Sin duda, la historia de Wyatt demuestra que las mujeres no necesitan abortar para tener éxito.
 http://www.actuall.com/vida/para-triunfar-en-hollywood-hay-que-abortar-la-cantante-keke-wyatt-es-una-excepcionl/

martes, 12 de septiembre de 2017

La verdad sobre la transexualidad

Hasta 1975, cuando me convertí en jefe de psiquiatría del John Hopkins Hospital, no solía compartir mis sugerencias sobre estas cuestiones. Pero cuando se me dio autoridad sobre todos los casos en el Departamento de Psiquiatría me di cuenta de que si era pasivo estaría eligiendo tácitamente impulsar la cirugía de cambio de sexo en el departamento que la había propuesto en origen, y que seguía defendiéndola.

Decidí desafiar lo que yo consideraba ser una mala dirección de la psiquiatría y exigir más información, tanto antes como después de las operaciones.

Dos "dogmas de género" a estudio
Dos cuestiones se presentaron como objetivo de estudio. Primero, quería examinar la declaración según la cual los hombres que habían sido operados de cambio de sexo habían encontrado la solución a sus muchos problemas psicológicos.

Segundo (y esto era más ambicioso), quería ver si los niños con genitales ambiguos que eran transformados quirúrgicamente en niñas y educados como tales, como afirmaba la teoría (del Hopkins), se normalizaban con facilidad en la identidad sexual que se había elegido para ellos.

Estas afirmaciones habían generado la opinión en círculos psiquiátricos de que el "sexo" y el "género" de una persona eran cosas distintas: el sexo estaba determinado genética y hormonalmente desde la concepción, mientras que el género estaba modelado por la cultura mediante la acción de la familia y otros durante la infancia.

La primera cuestión era más fácil y sólo requería que yo impulsara la investigación continua en comportamiento sexual humano de un miembro de la facultad que fuera un estudiante con capacidad.

El psiquiatra y psicoanalista Jon Meyer ya estaba desarrollando un método para hacer el seguimiento de adultos que habían sido operados de cambio de sexo en el Hopkins para ver en qué medida la cirugía les había ayudado.

Encontró que la mayoría de los pacientes que había localizado años después de la cirugía estaban satisfechos con lo que habían hecho; sólo unos cuantos se arrepentían. Pero en el resto de los aspectos habían cambiado poco en lo que se refiere a sus condiciones psicológicas. Seguían teniendo los mismos problemas que antes con las relaciones, el trabajo y las emociones. La esperanza que tenían de superar sus dificultades emocionales para mejorar psicológicamente no se había cumplido.

Arreglar sus mentes, no sus genitales
Leímos los resultados como demostración de que del mismo modo que estos hombres disfrutaban del travestismo antes de la operación, después de ella les gustaba vivir en el sexo opuesto, pero no se sentían mejor en su integración psicológica ni la vivían mejor.

Con estos hechos en la mano llegué a la conclusión de que el Hopkins estaba fundamentalmente colaborando con una enfermedad mental.

Pensé que nosotros, los psiquiatras, teníamos que concentrarnos en intentar arreglar sus mentes y no sus genitales.

¿Qué lleva a pedir el cambio de sexo quirúrgico?
Gracias a su investigación, el Dr. Meyer pudo dar algo de sentido a los trastornos mentales que estaban llevando a solicitar este tratamiento inusual y radical. La mayoría de los casos cayeron dentro de uno de estos dos grupos que menciono a continuación, bastante diferentes entre ellos.

Un grupo consistía en hombres homosexuales conflictivos y guiados por un sentido de culpa que veían en el cambio de sexo un modo de resolver sus conflictos sobre la homosexualidad, pues les permitiría comportarse sexualmente como mujeres con hombres.

El otro grupo -la mayoría, hombres más mayores- estaba formado por varones heterosexuales (y algunos bisexuales) que sentían gran excitación sexual al travestirse de mujeres. A medida que envejecían, estaban cada vez más deseosos de añadir verosimilitud a sus disfraces y buscaban o se les sugería una transformación quirúrgica que incluía implantes mamarios, amputación del pene y reconstrucción pélvica para parecerse a una mujer.

Posteriores estudios sobre sujetos similares en los servicios de psiquiatría del Clark Institute de Toronto identificaron a estos hombres por la auto-excitación que sentían al imitar a mujeres seductoras sexualmente.

Muchos de ellos imaginaban que sus demostraciones podían ser excitantes también para los espectadores, sobre todo las mujeres.

Esta idea, una forma de "sexo en la cabeza" (D. H. Lawrence), era lo que provocaba su primera aventura al disfrazarse con ropa interior femenina, llevándolos después a considerar la opción quirúrgica.

La mayoría de ellos veían en las mujeres el objeto de su interés, por lo que al hablar con los psiquiatras se identificaban a sí mismos como lesbianas.

El término que con el tiempo acuñaron en Toronto para describir esta forma de mala dirección sexual fue "autoginefilia".



Autoginefilia: hombres que se excitan vistiéndose como mujeres... y buscando gustar a mujeres; después de usar ropa de mujer, buscan un cuerpo de mujer

De nuevo concluí que alterar quirúrgicamente el cuerpo de estas personas desgraciadas era colaborar con un trastorno mental en lugar de tratarlo.

Esta información y una mejor comprensión de lo que habíamos estado haciendo nos hizo tomar la decisión de dejar de prescribir las operaciones de cambio de sexo para adultos en el Hopkins —para gran alivio, tengo que decirlo, de varios de nuestros cirujanos plásticos que habían recibido orden previamente de llevar adelante este tipo de intervención. 

 http://www.religionenlibertad.com/por-que-dejamos-de-hacer-operaciones-de-cambio-de-sexo--42897.htm

lunes, 11 de septiembre de 2017

No es machismo. Es educación

Ayer me quedé de pasta de boniato. Estaba a punto de entrar en una librería y coincidí en la puerta con una señora. Al menos, creí que lo era. Una mujer sobre los cuarenta años, normalmente vestida, quizá con un punto demasiado juvenil para su edad. Por lo demás, de aspecto agradable. Ni elegante ni ordinaria. Ni guapa ni fea. Coincidimos en la puerta, como digo, viniendo ella de un lado de la calle y yo del otro. Y en el umbral mismo, por reflejo automático, me detuve para cederle el paso. Desde hace casi sesenta años –su trabajo les costó a mis padres, en su momento– eso es algo que hago ante cualquiera: mujer, hombre, niño; incluso ante los que van por el centro de Madrid en calzoncillos y chanclas, torso desnudo y camiseta al hombro, impregnando el aire de aroma veraniego; tan desahogados, ellos y la madre que los parió, como si estuvieran en el paseo marítimo de una playa o vinieran de chapotear en la alberca del pueblo.
Me detuve en el umbral, como digo. Para cederle el paso a la señora, igual que se lo habría cedido al lucero del alba. Incluso a mi peor enemigo. Hasta a un inspector de Hacienda se lo habría cedido. Pero mi error fue considerar señora a la que sólo era presunta; porque al ver que me detenía ante ella, en vez de decir «gracias» o no decir nada y pasar adelante, me miró con una expresión extraña, entre arrogante y agresiva, como si acabara de dirigirle un insulto atroz, y me soltó en la cara: «Eso es machista».
Oigan. Tengo sesenta y cuatro tacos de almanaque a la espalda, y entre lo que lees, y lo que viajas, y lo que sea, he visto un poco de todo; pero esto de la señora, o la individua, en la puerta, no me había ocurrido nunca. En mi vida. Así que háganse cargo del estupor. Calculen el puntazo de que eso le pase a un fulano de mis años y generación, educado, entre otros, por un abuelo que nació en el siglo XIX, y del que aprendí, a temprana edad, cosas como que a las mujeres se las precede cuando bajan por una escalera y se les va detrás cuando la suben, por si les tropiezan los tacones, que cuando es posible se les abre la puerta de los automóviles, que uno se levanta del asiento cuando ellas llegan o se marchan, que se camina a su lado por el lado exterior de las aceras –«Que no digan que la llevas fuera», bromeaba mi padre con una sonrisa– y cosas así. Calculen todo eso, o imagínenlo si su educación familiar dejó de incluirlo en el paquete, y pónganse en mi lugar, parado ante la puerta de la librería, mirando la cara de aquella prójima.
Habría querido disponer de tiempo, por mi parte, y de paciencia, por la de ella, para decir lo que me hubiera gustado decirle. Algo así como se equivoca usted, señora o lo que sea. Cederle el paso en la puerta, o en cualquier sitio, no es un acto machista en absoluto, como tampoco lo es el hecho de no sentarme nunca en un transporte público, porque al final acabo avergonzándome cuando veo a una embarazada o a alguien de más edad que la mía, de pie y sin asiento que ocupar. Como no lo es ceder el lugar en la cola o el primer taxi disponible a quien viene agobiado y con prisa, o quitarte el sombrero –porque algunos, señora o lo que usted sea, usamos a veces panamá en verano y fieltro en invierno– cuando saludas a alguien, del mismo modo que te lo quitas –que para eso también lo llevas, para qu
itártelo– cuando entras en una casa o un lugar público. Así que entérate, cretina de concurso. Cederte el paso no tiene nada de especial porque es un reflejo instintivo, natural, que a la gente de buena crianza, y de ésa todavía hay mucha, le surge espontánea ante varones, hembras, ancianos, niños, e incluso políticos y admiradores de Almodóvar. Ni siquiera es por ti. Ni siquiera porque seas mujer, que también, sino porque la buena educación, desde decir buenos días a ceder el paso o quitarte la puta gorra de rapero, si la llevas, facilita la vida y crea lazos solidarios entre los desconocidos que la practican.
Y, bueno. Me habría gustado decir todo eso de golpe, allí mismo; pero no hubo tiempo. Tampoco sé si lo iba a entender. Así que permanecí inmóvil, mirándola con una sonrisa que, por supuesto, le resbaló por encima como si llevara un impermeable; porque al ver que me quedaba quieto y sin decir nada, cruzó el umbral con aire de estar gravemente ofendida. «Lo he hecho polvo», debía de pensar. Y yo la vi entrar mientras pensaba, a mi vez: No es por ti, boba. Sé de sobra que no lo mereces. Es por mí. Por la idea que algunos procuramos mantener de nosotros mismos. Algo que, mientras te veo entrar en esa librería que de tan poca utilidad parece serte, me hace sonreír con absoluto desprecio.
__________
 http://www.zendalibros.com/no-una-senora/#.WPzCbAqvo20.twitter
Publicado en XL Semanal el 17 de julio de 2016.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Un padre arrepentido del aborto de su hijo


Un padre arrepentido del aborto de su hijo: “Los niños no destruyen los sueños, los cumplen”

El encuentro con un niño de tres años cambió su corazón y le hizo darse cuenta que había más cosas en la vida que una mera carrera profesional. "Quiero que cada mujer que camina hacia Planned Parenthood sepa que los niños no destruyen los sueños, los cumplen", asegura.


Imagen de una ecografía
Lairs Johnston es conocido entre los pro-vida como el director de marketing de la asociación estadounidense Save the Storks (Salvar las cigüeñas). Sin embargo, este hombre tiene una historia detrás que fue la que le conmovió a defender el derecho a la vida: es padre de un bebé abortado.
A los 21 años, Johnston y su novia tenían que hacer frente a un embarazo no deseado. Hicieron lo que pensaban que era mejor para los dos y optaron por abortar al bebé que venía en camino, según ha informado el portal LiveActionNews.

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“No estaba preparado para tener un hijo”, relata Johnston. A la par que cuenta: “Como dice el dicho se sabe lo que se sabe y en ese instante lo único que sabía es que los niños pintan en las paredes y arruinan los sueños“.
La decisión de abortar era aparentemente algo positivo puesto que podrían prosperar profesionalmente. “Debido a que mi novia abortó pude hacer cosas que la sociedad considera ‘increíbles’. Tengo más de mil millones de visitas en YouTube, he comenzado una carrera artística que está generando millones de dólares al año, incluso he trabajado con artistas a los que idolatraba cuando era niño”, señala.
Johnston: “Me gustaría saber cuánto hubiese mejorado mi vida con un niño”
Pero tal cosa ha resultado ser un espejismo.
Ahora, a Johnston no le importa nada de eso, aunque admite que no habría podido experimentar muchas de las cosas que le ha ofrecido su trabajo si hubiera tenido un hijo. Sin embargo, echando la vista atrás afirma que ha llegado a darse cuenta de que no valió la pena. “Me gustaría saber cuánto hubiese mejorado mi vida con un niño”, sentencia.
Tras el aborto, Johnston confiesa que se quedó roto y perdido. El encuentro con un niño de tres años cambió su corazón y le hizo darse cuenta que había más cosas en la vida.
En la actualidad trabaja en la organización Salvar las Cigüeñas que se dedica a evitar abortos, para él ahora mismo abortar es algo “impensable”.
“Quiero que cada mujer que camina hacia Planned Parenthood sepa que los niños no destruyen los sueños, los cumplen”.
“Los niños cambian tu vida. Te recuerdan que hay que apreciar las cosas pequeñas y hacen la vida más bella”, concluye.
 http://www.actuall.com/vida/un-padre-arrepentido-del-aborto-de-su-hijo-los-ninos-no-destruyen-los-suenos-los-cumplen/

jueves, 7 de septiembre de 2017

La infelicidad de los homosexuales

La comunidad gay como factor de estrés y acoso 
Y lo peor es que a ese estrés y ese trauma contribuye decisivamente la misma comunidad gay, explica Hobbes en una de las partes más interesantes de su estudio.

Veamos dos testimonios muy expresivos.

Uno es el de Adam, actualmente en proceso de rehabilitación de sexoadicción: “Sales del armario como una mariposa de la crisálida y es la comunidad gay la que te arranca el idealismo a bofetadas”. Cuando Adam decidió empezar su vida homosexual, se fue a vivir a West Hollywood, ciudad gay del condado de Los Ángeles: “Pensaba que ahí estaba mi gente. Pero fue realmente horrible. Sales de casa de mamá para meterte en un club gay con un montón de gente drogándose.  Y te planteas: ¿esta es mi comunidad? Es como una jodida jungla”.

Otro es el de Paul: “Salí del armario cuando tenía 17, y no encontré mi lugar en el mundo gay. Yo quería enamorarme como había visto en las películas a las parejas heterosexuales. Pero solo me sentí como un pedazo de carne. Me sentía tan mal que iba a comprar a un supermercado a 40 minutos de mi casa, en vez de a uno que estaba solo a 10, para no pasar por la calle gay”.

“Para otras minorías”, razona Hobbes, “vivir en comunidad con gente como ellos está ligado a índices más bajos de ansiedad y depresión. Te ayuda estar junto a gente que instintivamente te comprende. Pero, en nuestro caso, el efecto es el contrario. Numerosos estudios han encontrado que vivir en un entorno gay es un factor predictor de mayores índices de prácticas sexuales de riesgo y drogas y de dedicar menos tiempo que otras comunidades a actividades como el voluntariado o la práctica deportiva. Un estudio de 2009 sugería que los gays más vinculados a la comunidad gay estaban menos satisfechos con sus relaciones románticas”.


Una escena de West Side Story (1961), de Robert Wise y Jerome Robbins e interpretación estelar de Natalie Wood. Una película donde la concentración vital de la minoría portorriqueña disminuye el estrés emocional, algo que, según Hobbes, no ocurre en el ámbito de la minoría gay.

¿Por qué la hostilidad entre gays? 
“Los gays no son precisamente amables unos con otros”, dice John, según su experiencia vital. Y lo corrobora, desde el punto de vista profesional, John Pachankis, investigador sobre el estrés en la Universidad de Yale: “Los gays hablan de la comunidad gay como un significativo factor de estrés en su vida”.

Michael Hobbes añade su propio testimonio como gay: “Todos los gays que conozco conservan un historial mental de todas las guarradas que otros gays les han dicho o hecho”.


Asociaciones homosexuales en todo el mundo han iniciado campañas de prevención contra la violencia doméstica en el ámbito de las parejas gay.

¿Por qué? Hobbes aporta dos razones, en las que coinciden los expertos y homosexuales que cita.

Primera, que un gay es, a fin de cuenta, un hombre, y “los desafíos de la masculinidad se magnifican en una comunidad de hombres”, dice Pachankis.

Según Dane Whicker, psicólogo clínico e investigador en la Universidad de Duke, la mayor parte de los gay dicen que quieren salir con alguien masculino, y que a ellos mismos les gustaría ser más masculinos.

Hobbes dice que esto también puede deberse a lo que él considera “homofobia internalizada”, es decir, “los gay femeninos están estereotipados como la pareja receptora en el sexo anal”.

Martin y Grant cuentan cómo, sintiéndose afeminados, modulaban su voz y forzaban los gestos para resultar más masculinos en el seno de la comunidad gay.

Según un estudio que cita Hobbes, los gays femeninos tienen mayor riesgo de suicidio, soledad y enfermedad mental, y los gays masculinos mayor riesgo de ansiedad, prácticas sexuales de riesgo y consumo de tabaco y drogas.

La segunda razón por la cual, dice Hobbes “la comunidad gay actúa como un factor de estrés específico para sus miembros” no tiene que ver con el “por qué” se rechazan unos a otros, sino con el “cómo”.

En el año 2000, solo el 20% de las parejas gay se conocían por internet; hoy son el 70%, básicamente mediante aplicaciones de contactos. En ese periodo de tiempo, las parejas que se han conocido a través de amigos han pasado del 30% al 12%. Según la aplicación Grindr, la más popular, sus usuarios pasan 90 minutos de media al día en ella. Paul admite pasar 10 horas en la aplicación por cada hora que pasa tomando algo con alguien o ligando.

“Para muchos de nosotros”, admite Hobbes, “se ha convertido en la vía principal con la que interactuamos con otras personas gay”, pero con el agravante de que estas aplicaciones “están casi perfectamente diseñadas para subrayar nuestras propias creencias negativas sobre nosotros mismos”. Hobbes cita varios testimonios de gays que cuentan los hirientes desprecios que han sufrido de parte de otros usuarios por no satisfacer las expectativas.

No solo favorecen los estereotipos de belleza física masculina, sino que hacen descansar en ellos la única razón de las relaciones. Alan Downs, psicólogo autor de libros sobre la integración social de los gays, y gay él mismo, lo expresa sin ambages: “Queremos tener un hombre tras otro, más músculos, más estatus, todo lo que nos supone valoración social. Entonces nos despertamos teniendo 40 años, exhaustos, y nos preguntamos: ¿esto era todo? Y entonces llega la depresión”.

Adam, el afeminado y sexoadicto anteriormente citado, superaba su “sentimiento de distancia” con los demás mediante “montones y montones de sexo”: “En la comunidad gay”, dice, “es nuestro recurso más accesible. Te convences a ti mismo de que si tienen sexo con alguien, estás teniendo un momento íntimo”.

Buscando amor, no solo sexo
Porque las personas con atracción por el mismo sexo desean, en el fondo, lo mismo que cualquier otra persona. Es el caso de James: “En la televisión veía todas esas familias tradicionales, y al mismo tiempo veía toneladas de porno, donde todo el mundo estaba musculado y soltero y tenía sexo a todas horas. Así que pensé que esas eran mis dos opciones: o ese cuento de hadas que nunca tendría, o la vida gay en la que no había romanticismo alguno”.

Ese descubrimiento lo hizo James en 2007. Hobbes confiesa que él experimentó algo parecido en 1992. Perry Halkitis, profesor en la Universidad de Nueva York e investigador del mundo gay y también él gay, y tío de James, en 1977. Las situaciones sociales de aceptación en esos tres momentos de un intervalo de treinta años eran muy distintas. La desazón, la misma.

¿Asumir esa desazón, sin más? 
El reportaje concluye con una frase lapidaria de Paul: “Los gays siempre nos dijimos a nosotros mismos que estaríamos bien en cuanto se superase la epidemia de sida. Luego, que estaríamos bien en cuanto pudiésemos casarnos. Ahora, que estaremos bien en cuanto acabe el bullying [acoso]. Seguimos esperando ese momento en el que sentiremos que no somos diferentes a los demás. Pero el hecho es que somos diferentes. Es solo cuestión de tiempo que lo aceptemos y convivamos con ello”.

Es la derrotista conclusión de un reportaje escrito por un gay, en un medio afín a la causa gay, citando abundantes testimonios de gays y estudios psicológicos y epidemiológicos realizados por gays o especializados en la comunidad gay. Hobbes tampoco aporta soluciones, más allá de genéricas referencias a avances en la comprensión del fenómeno. Y el hecho de que cierre su análisis con la frase de Paul sugiere que hace suya esa desazón. Lo que hace aún más inexplicable la hostilidad del lobby gay a quienes, como Richard Cohen o Joseph Nicolosi, han ofrecido, incluso a quienes no desean abandonar ese estilo de vida, una ventana de esperanza.

 http://www.religionenlibertad.com/periodista-gay-senala-vida-ambiente-homosexuales-como-56366.htm

martes, 5 de septiembre de 2017

La importancia del padre en la familia

Un padre atento y cariñoso tiene un enorme impacto en el desarrollo de la personalidad de un niño. El pequeño se siente seguro y en la vida adulta establece relaciones sentimentales con más facilidad.

Cuando el pequeño se siente rechazado, se activan en su cerebro las mismas áreas que cuando se hace daño, pero con la diferencia de que el dolor psíquico puede revivir durante años, dando lugar a la sensación de inseguridad, hostilidad y tendencia a la agresión.
No hay duda de que el amor de una madre es algo fundamental en la vida de cada niño. Después de todo, incluso en el siglo XXI en nuestra cultura se responsabiliza a la madre (casi exclusivamente) del cuidado de los hijos (cundo el niño arma el alboroto o pega a un amigo, o es un mal estudiante “es todo culpa de la madre” – ¿no es verdad que, por lo general, oímos este tipo de opiniones?).
¿Cuál es el papel del padre en esta historia? Los estudios recientes muestran que es muy importante en el proceso de formación de la personalidad de un niño. Estos mismos estudios muestran cómo se desarrollan las diversas características de la personalidad del niño hasta que llegue a la edad adulta.
Los investigadores de la Universidad de Connecticut, EE.UU., muestran que los niños de todo el mundo reaccionan de la misma manera ante el rechazo de sus tutores o personas con las que comparten un fuerte vínculo emocional.
Cuando el abandono viene del padre, deja una profunda herida.
Según los investigadores, que analizaron 36 estudios de más de 10.000 personas, de adultos y niños, el rechazo del padre tiene un efecto tan poderoso sobre todo porque es más común que el abandono por parte de la madre. También por la razón de que la figura del padre se asocia con el prestigio y la autoridad: para un niño, esto significa que se fue olvidado o rechazado por alguien al que todos consideran una persona muy importante.
Y aquí está el aspecto más triste de esta difícil situación: los estudios han demostrado que los niños experimentan el rechazo como si se tratara de un dolor físico real. Cuando el pequeño se siente rechazado, se activan en su cerebro las mismas áreas que cuando se hace daño, pero con la diferencia de que el dolor psíquico puede revivir durante años, dando lugar a la sensación de inseguridad, hostilidad y tendencia a la agresión.
Al final una buena noticia: la figura de un padre atento y afectuoso tiene el efecto exactamente contrario en el desarrollo de la personalidad de su hijo: el pequeño se siente seguro, crece feliz, y en la vida adulta establece relaciones sentimentales con más fácil.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Salió del abortorio

A continuación, mostramos el testimonio de una joven estadounidense publicado por la web provida Liveaction NewsUn testimonio de valentía, miedos y un ejemplo de superación. La joven y su novio tenían más de cien razones para abortar a su hijo, pero decidieron apostar por la vida.
‘El ginecólogo puso su mano sobre la mía y me dijo que estaba embarazada. Me quedé en shock. No podía tener un bebé ahora, con todo lo que estaba pasando en mi vida -compromisos de trabajo, una posible boda en el futuro y la salud de mi madre”.
Mi novio Dan y yo crecimos en familias muy religiosas. Mientras nuestros padres nos apoyaban en todo, sabíamos que ninguno se alegraría con la llegada de un bebé antes del matrimonio. Nos enseñaron a hacer “las cosas bien” y esto significa renunciar a ello. Hasta el momento, había hecho el papel de “hija perfecta” y “cristiana perfecta”.
Cogí cita en un centro abortista fuera de la ciudad, no podía correr el riesgo de encontrarme con alguien. Dan vino a la cita, dejándome muy claro que no apoyaba mi decisión. De todas formas, me quería y deseaba un futuro conmigo, por lo que dejó a un lado sus deseos. Después de todo, era mi decisión y mi cuerpo, ¿no?
Cuando llegamos a la clínica vimos a un grupo de gente en la entrada del centro sujetando carteles en los que se podía leer: “Si crees, vete”. Me quedé mirando el cartel. Yo creía, entonces, ¿qué hacía ahí?
Quise irme, pero rápidamente pensé en la vergüenza vendría con el embarazo. Sabía que el aborto estaba mal, pero era un mal que podía esconder.
Aparcamos el coche y entramos en la clínica. Dan me cogió la mano y me recordó que no teníamos por qué hacerlo. Y seguí caminando hacia adelante.
Nada más rellenar el formulario con mis datos me puse a llorar.  ¿Estaba tomando la decisión correcta? Cuando dijeron mi nombre en alto sentí que no podía respirar. Me levanté, pero en lugar de entrar en la habitación donde iba a matar a mi hijo, decidí salirme fuera. Dan me persiguió. Estaba muy confusa. Entre lágrimas le dije que no podría superar el aborto, pero tampoco el embarazo. Sentía que no tenía opciones.
En ese momento levanté la mirada y vi un pequeño autobús en el que ponía “tienes opciones”. Una mujer que se encontraba cerca del automóvil se dirigió hacia nosotros y nos dijo que tal vez podía ayudarnos. Nos invitó a entrar en la unidad móvil y me dio un pañuelo para secarme las lágrimas. Durante la siguiente media hora le conté toda la historia.
Hablamos de mis creencias religiosas, de mi familia y de mi situación laboral. Mientras se lo contaba todo sacó un papel y escribió los pros y los contras. Entonces comprendí que mis preocupaciones desaparecían.
Miré a Dan y estaba sentado cubriéndose la cara con las manos. Me miró y, con lágrimas en los ojos me dijo que no íbamos a terminar con la vida de nuestro hijo. “¿Por qué debemos preocuparnos por lo que digan otros?”, me preguntó. Y fue exactamente lo que necesitaba escuchar en ese momento. Entendí que lo que Dios decía de mí era mucho más importante de lo que dijeran otros sobre mí.
Decidimos quedarnos con nuestro hijo. Desde ese momento, mi corazón se ha llenado de alivio y paz. Siempre agradeceremos la ayuda que una desconocida provida nos ofreció a las puertas del centro abortista’.
 https://infovaticana.com/2017/04/22/teniamos-cien-razones-elegir-aborto-novio-escogimos-la-vida/

viernes, 1 de septiembre de 2017

La contra revolución


Inicio / Polémicas
La victoria de Trump podria ser su pistoletazo de salida

La corrección política y el lobby gay producen víctimas: ¿se está preparando la contrarrevolución?

La corrección política y el lobby gay producen víctimas: ¿se está preparando la contrarrevolución?
Los Klein, los Gaines, los hermanos Benham: linchados por los grandes medios y expulsados de sus negocios y trabajos por las presiones del lobby gay.
3 abril 2017

Por ahora, aunque los casos son ya numerosos, son proporcionalmente una minoría las personas afectadas con mayor gravedad por los nuevos dogmas de la corrección política. Sin embargo, la ofensiva en los últimos años de los grupos de presión LGTBI está extendiendo a capas cada vez más amplias de población, y de forma cada vez más agresiva, la dictadura del pensamiento único. Regis Nicoll, columnista en diversas publicaciones conservadoras y pastor anglicano en Chattanooga (Tennessee), analiza la situación en un artículo titulado "La tiranía del puño de hierro de la corrección política", publicado en Crisis Magazine:

Regis Nicoll, impartiendo un curso de Biblia.

En el arco de pocos años, la dictadura del relativismo ha dado paso a la tiranía de lo políticamente correcto. Bajo el primer régimen, la verdad universal fue suplantada por la verdad personal; bajo el régimen actual, ha sido reemplazada por la falsedad absoluta.

Consideren la aparición de afirmaciones como éstas:

-La orientación sexual es innata y no se puede cambiar.
-El género no es ni innato ni inmutable ni binario.
-La homosexualidad no es anormal ni antinatural ni desordenada.
-El matrimonio es una cuestión de amor, no de género.
-Los niños crecen igual de bien (¡o mejor!) al cargo de personas del mismo sexo que con sus padres biológicos.
-El terrorismo islamista no lo causa la religión.

Todas son objetivamente falsas (como sucede con todas las declaraciones políticamente correctas) y, sin embargo, gracias a la tautología, a una pátina sofística y a la imposición avanzan y se han convertido en la ortodoxia occidental. El pensamiento de grupo está tan atrincherado que quienes se atrevan a desafiarlo pueden encontrarse fuera del ámbito de la cortesia.

¿No lo creen? En su próximo evento social intenten explicar por qué creen que el matrimonio no es el derecho a casarse "con cualquiera a quien ames". Si los invitados no palidecen como si una mofeta hubiera saltado de su bolsillo, desencadenará una oleada de nerviosismo incluso entre los cristianos, que han racionalizado sus ideas en favor de amigos y parientes gays o porque tienen miedo a ser considerados fanáticos e intolerantes.

El precio de discrepar
Compartir las propias creencias durante un aperitivo puede provocar el rechazo social. Pero poseer un negocio, apoyar una causa o pertenecer a una organización contraria a lo que establecen las normas de lo políticamente correcto puede provocar desde la humillación pública a la pérdida del trabajo.

Si no lo creen, pregunten a Aaron y Melissa Klein, propietarios de una pastelería: fueron multados y tuvieron que cerrar su negocio no porque se negaran a servir a clientes homosexuales, sino porque se negaron a hacer un pastel de boda para una ceremonia entre dos personas del mismo sexo.


Los Klein, miembros del gremio de pasteleros, objetivo preferente del lobby gay: ya son varios los denunciados y multados por no querer hacer la tarta "nupcial" para "bodas" entre personas del mismo sexo.

O a David y Jason Benham, que perdieron su popular programa de la HGTV, Flip it Forward, por las declaraciones que hizo David sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo.


Los gemelos Benham preparaban un reality orientado a proporcionar vivienda a personas sin recursos. Pero sin vivienda seguirán (al menos por esta vía), porque David expresó durante una entrevista en la radio su posición contraria a la homosexualidad, y la apisonadora de la corrección política se puso en marcha.

Declaraciones que hace una década no hubieran suscitado controversia y que, de hecho, no la suscitaron en 2008 cuando el candidato a la presidencia Barack Obama le dijo a Rick Warren: "Creo que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Y para mí, como cristiano, es también una unión sagrada. Dios está en ella".


Tan cerca como 2008, el propio Barack Obama se mostraba contrario al matrimonio homosexual. 

O a Chip y Joanna Gaines, estrellas del programa de la HGTV Fixer Upper, amenazados con la cancelación de su programa y la ruina económica no porque hicieran o dijeran algo, sino por pertenecer a una iglesia que afirma el plan natural heterosexual del matrimonio.


Los Gaines han visto amenazada su ola de éxito televisivo no por nada que hayan hecho o dicho, sino por las opiniones contra el matrimonio gay del pastor de la iglesia a la que asisten.

También tenemos el caso del estado de Carolina del Norte, que está siendo boicoteado por la gente del espectáculo, las organizaciones deportivas profesionales y por las empresas que conforman la lista Fortune 500 por una ley que, conforme a la realidad física y el sentido común, protege a las chicas en los baños del entusiasmo procaz de los chicos.


En abril de 2016, Bruce Springsteen anunció que suspendía su concierto en Greensboro (Carolina del Norte) en protesta por la ley estatal protectora de los derechos de los menores y de la intimidad de las personas que establece que las personas solo podrán usar el cuarto de baño correspondiente a su sexo biológico.

Más recientemente, el St. Joseph’s Healthcare System, una institución católica, ha sido denunciada por negarse a realizar una histerectomía [extirpación de útero] sin causa médica a una mujer transgénero.

A medida que las campañas de lo políticamente correcto han pasado de la sala de juntas al dormitorio y al baño, mucha gente ha decidido permanecer en silencio o autocensurar sus comentarios para evitar la adversa atención de la policía del pensamiento. Todo al servicio de un reality a modo de Alicia en el País de las Maravillas.

Buscando las raíces
La cultura de lo políticamente correcto es producto del progresismo, que aborda la realidad como un constructo social que debe cambiarse para alcanzar los fines y derechos progresistas de prosperidad y paz. Tuvo su origen bajo el comunismo y se institucionalizó en los años 30 para promover la realidad "por encima de la propia realidad" del partido, tal como escribe Angelo M. Codevilla, miembro senior del Claremont Institute.


Angelo M. Codevilla explica las raíces históricas y psicológicas de la necesidad progresista de aplastar a quienes disientan de sus planteamientos.

Para todos los movimientos progresistas, el cielo en la tierra consiste en la creación de una nueva humanidad en una existencia utópica en la que se resuelvan todos los conflictos y contradicciones: en el comunismo, mediante el desmantelamiento de las diferencias de clase; en el freudismo, superando la represión sexual; en el liberalismo social, consiguiendo la aceptación pública para cada uno -y el conjunto- de los estilos de vida posibles; en el secularismo, mediante la exaltación de la ciencia y la aniquilación de la religión. Cada uno de estos movimientos necesita una revolución contra las realidades que no se plieguen a las "realidades" de los progresistas.

Algunos ejemplos: un bisturí y un tratamiento hormonal de por vida no pueden cambiar el cromosoma del sexo de Y a X; una disposición judicial no puede convertir una pareja del mismo sexo en un matrimonio (como no puede transformar a dos átomos de sodio en sal [hace falta un átomo de cloro y uno de sodio]); el sexo libre y sin consecuencias no acaba en una utopia freudiana, sino en la distopía post-revolución sexual que conlleva infidelidad matrimonial, divorcio, enfermedades de transmisión sexual, embarazos fuera del matrimonio y aborto.

Sin embargo, a pesar del avance del secularismo en una época que ha visto la mayor persecución religiosa de la historia, la población perteneciente a un credo religioso crece y se prevé que, en 2050, habrá aumentado del 84 al 87 por ciento de la población global.

Explotación "soft"
Codevilla explica que la tarea de la corrección política es superar éstas y otras realidades intransigentes silenciando la discrepancia, "delegitimando" los puntos de vista contrarios (sobre todo los que se rigen por los fundamentos morales de la civilización occidental), marginando a las personas que los defienden y criminalizando a quienes actúan según esos puntos de vista. Resultado: la revolución arrecia.

Privado de una visión apasionada de la verdad, la belleza y la bondad, y sin un valor incuestionable, el interés progresista no es ganarse a la sociedad con argumentos racionales y con un discurso cívico, sino en someterla con la amenaza de la censura social, o algo peor. La triste ironía, parafraseando la broma del economista John Kenneth Galbraith sobre el comunismo, es que "bajo el capitalismo el hombre explota al hombre; bajo el progresismo, es justo lo contrario".

El éxito de esta explotación "soft" requiere una apropiación inteligente del lenguaje por parte de los arquitectos de lo políticamente correcto. Se conservan términos como justicia e igualdad, pero sus definiciones y aplicaciones cambian.

Justicia, según su significado clásico, es dar a la gente lo que se le debe; en la visión cristiana, es darle lo que necesita; para la mente progresista, es dar a la gente lo que quiere, o lo que la clase gobernante ha decidido que necesita, lo cual incluye, al abrigo de la justicia social, la justicia económica, la justicia climática, la justicia ambiental, la justicia de recursos y la justicia reproductiva.

La igualdad, según nuestros padres fundadores, tenía que ver con la igualdad de oportunidades y el trato justo e imparcial de todas las personas sin importar la raza, la etnia, el sexo o la religión. Su hijastro progresista tiene que ver con la igualdad de resultados; pero esto, necesaria y contrariamente al principio de igualdad de trato, perjudica a algunas personas mediante la diversidad y el sistema impositivo progresista, la inclusión y las políticas de discriminación positiva. Mientras la primera dio lugar a los grandes movimientos sociales como la abolición de la esclavitud, la emancipación, el sufragio universal y los derechos civiles, la segunda ha engendrado todo desde la legalización del aborto al "matrimonio" entre personas del mismo sexo, pasando por las leyes sobre la utilización de los servicios públicos y la eliminación de las distinciones honoríficas en las escuelas públicas.

Al comprometerse con un movimiento que no tiene un fin definido -siempre hay "progresos" que llevar a cabo, enemigos que derrotar, equivocaciones que enmendar-, los progresistas están siempre olfateando a su alrededor en busca de alguna realidad que deconstruir u otra que crear. Lo que explica por qué a la legalización del "matrimonio" entre personas del mismo sexo le siguió, con gran rapidez, el reconocimiento de la orientación sexual y la identidad de género como clases protegidas. Y por qué los activistas LGBT y sus simpatizantes no están satisfechos con salir victoriosos de las batallas legales y ganar sus derechos: los delincuentes (pasteleros, floristas, fotógrafos) deben ser castigados y reducidos a cenizas.

Esto satisface un anhelo profundo de absolución personal. Como observa Codevilla, con razón, "sentirse mejor con uno mismo proclamando los pecados de aquellos a quienes se humilla y perjudica es un placer adictivo que crece a medida que uno se satisface".

Pero para las víctimas de la corrección política y para quienes se niegan a ser intimidados por su tiranía esto produce un resentimiento que puede llevar a una contrarrevolución. Y, probablemente, el inesperado ascenso de Donald Trump a la presidencia sobre lo mejor que ha producido el Partido Republicano, es el pistoletazo de salida. Si es así, ya sea esto el final de una tiranía o el principio de otra, una cosa es cierta: será un viaje lleno de turbulencias, por lo que… abróchense los cinturones.

Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

 http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=correccion-politica-lobby-gay-producen-victimas-esta-55857&w=768

jueves, 31 de agosto de 2017

Hijo de una violación

REDACCIÓN CENTRAL, 17 Feb. 13 / 04:09 pm (ACI/EWTN Noticias).- “Yo podría estar en un tacho de basura, pero a mí se me dio la vida”, afirma el sacerdote Luis Alfredo León Armijos, de Loja (Ecuador) quien a sus 41 años comparte su historia al haber nacido tras una violación cuando su madre tenía solo 13 años. El presbítero también cuenta cómo conoció y perdonó a su padre a quien llegó a confesar y que ahora lleva una vida de fe.
En diálogo telefónico con ACI Prensa el 6 de febrero, el sacerdote diocesano y párroco de la Parroquia San José en Loja, relató que su madre, María Eugenia Armijos Romero, a su corta edad cuidaba y limpiaba una casa en Loja para ayudar a sus padres y a sus siete hermanos: “el dueño de la casa aprovechando que estaba solo, abusó de ella dejándola embarazada”.
A pesar del rechazo de su familia que “no quería que nazca el bebé por lo que la golpeaban en la barriga y le dieron bebidas para que abortara”, María siempre defendió la vida de su hijo y al verse sola y sin apoyo “oró y sintió en su corazón que el Señor le decía: defiende ese niño que está en ti”, contó el P. León.
María huyó de Loja hacia la ciudad de Cuenca donde sobrevivió por sus propios medios. El domingo 10 de octubre de 1961 a las 10:00 a.m., en un parto lleno de complicaciones por su corta edad y su pequeña contextura, nació Luis Alfredo con algunos problemas respiratorios que el amor de madre también ayudaron a sanar.
Después de un tiempo y con la ayuda paterna, María volvió a Loja para empezar “una vida como madre soltera. Le tocó quedarse a cargo de su violador –mi padre – quien acepta reconocerme y hacerse cargo de mi, pero eso no quiere decir que las cosas estaban sanas entre ellos”, relató el P. León.

El presbítero recuerda que su “padre visitaba siempre la casa y cumplía con nosotros. Ellos (sus padres) tuvieron 3 hijos más, y mi relación con él era distante pero buena. Le tenía mucho respeto, infundía autoridad, conmigo ha sido muy fuerte, me llevaba a trabajar”.
Cuando el P. León tenía 16 años lo invitaron a la Renovación Carismática donde “tuve mi primer encuentro con Cristo, aprendí de su amor maravilloso”, y comenzó a predicar y dar catequesis “en todo lugar que Dios me ponía” como los buses y la correccional de menores.
A los 18 años sintió el llamado a la vocación sacerdotal e ingresó al Seminario de Loja sobreponiéndose a la oposición de su padre. “Él me decía: tú no puedes ser sacerdote porque tú debes saber bien quién eres”.
Con un permiso especial del Obispo por su corta edad, fue ordenado a los 23 años: “fue toda una bendición para mi vida”, recuerda.
Dos años después ingresó al Camino Neocatecumenal y su madre le contó, tras terminar la relación con su padre, cómo fue que vino al mundo. Eso marcó el punto de inicio para un camino de reconciliación de ambos. El sacerdote ayudó a su mamá a entender que no podía odiar a su padre y que Dios la invitaba a amar su propia historia.
El sacerdote relató a ACI Prensa que con esta experiencia él comprendió que siempre había predicado a los demás del amor de Cristo en sus vidas y ahora entendía que “Dios me permitía ser sacerdote no para juzgar sino para perdonar, para ser instrumento de su misericordia, y yo había juzgado mucho a mi padre por todo”.
Años más tarde recibe una llamada de su padre “se iba a operar y le daba miedo, y me dijo: quiero que me confieses”. Después de unos 30 años que no comulgaba, “mi padre regresa a la comunión, a la Eucaristía”.
“Yo le decía: papá, usted merece el cielo, una vida eterna, así como la Iglesia a mí también me está haciendo ver el cielo, y en ese momento mi padre se lleno de lágrimas”.

Cuando el P. León predica a madres gestantes que pasan por dificultades les recuerda que así como Jeremías, Dios forma en el vientre la vida de un hijo, y que no lo vean como “un hijo que trae sufrimiento, que trae dolor, yo les digo que un hijo trae la salvación, trae bendiciones”.
“Como Jesucristo que fue insultado, perseguido, ya desde niño fue causa y cruz del dolor, en sus hijos reciban la bendición de Jesús” agregó.
El presbítero aconseja a los hijos que conozcan bien “la historia de uno. Aprendan a ver las cosas desde el amor de Dios. Uno puede enterarse de su historia y odiar la propia vida, juzgar a Dios como me había pasado a mí, pero descubrí que el amor de Dios había estado ahí cuidándome la vida”.
“Joven, si el padre de la tierra se ha equivocado y te ha fallado, el padre Dios nunca nos ha fallado. Si eres hijo e madre soltera debes ver en tu vida cómo el padre Dios te ha cuidado”, exhorta.
“Yo pude estar en un tacho de basura, pero a mí se me dio al vida, yo digo es una gratuidad, todo lo que tengo, la vida en sí misma es un don exquisito que Dios da”, concluyó.
 https://www.aciprensa.com/noticias/testimonio-de-sacerdote-tras-violacion-mi-madre-no-aborto-perdone-y-confese-a-mi-padre-31348/

miércoles, 30 de agosto de 2017

Prostituta y embarazada

Me concibieron en una violación brutal y me enteré de ello cuando era muy pequeña. El conocimiento de este hecho y el abuso sexual infantil del que fui víctima por parte de mi propio padre y, más tarde, por un tío materno me hicieron sentir que no valía nada y  era una niña muy vulnerable.
 Tenía 12 años cuando mi madre se divorció por segunda  vez. Desde los trece años, había estado metida en drogas y alcohol, vagando por el vecindario y saliendo con un fisicoculturista que conducía un Cadillac negro. Me cortejó y fue muy paciente mientras me manipulaba para meterme en su cama.
Yo me sometía a ese tráfico sexual por miedo, no porque me encerraran o amenazaran. No tenía esperanzas de que las autoridades me ayudasen. Un apartamento en el que me alojé fue alquilado al candidato a sheriff de esa pequeña ciudad. Algunos de mis clientes eran hombres de negocios, un concejal de la ciudad, profesionales, así como amantes de la violencia y mal.
Él me vendió por primera vez el día que cumplí 14 años. Me paré en tres pulgadas de lodo congelado, con los tenis llenos de agua helada, tiritando delante de una farmacia local al final de la calle donde vivíamos esperando a que me recogiera. El comprador estaba encantado de saber que yo era tan joven, inexperta y miedosa.
El proxeneta me vendió por sexo cientos de veces. Luego me vendió a otro hombre que, a su vez, me vendió por sexo también. Era un círculo vicioso de abusos, violación en grupo, intento de suicidio, insomnio, acurrucarme en puertas y escalinatas de iglesias, drogas, alcohol, arrestos y huir de nuevo.


 A los diecisiete años, me vendieron a un hombre como una "mascota". Pensé que estaría más segura, al menos tendría que servirle solo a él. Me vestía bien y me llevaba a cenas agradables. Obtuve un trabajo y finalmente sentí un poco de estabilidad, era casi normal.
Me había dicho que si me embarazada tendría que abortar. Me asustó, pero no sentí que tuviera elección.
Después de cuatro meses, quedé embarazada. Mientras golpeaba su puño en el brazo de madera del sofá, me gritó: "¡No quiero vida!". Era aterrador - su voz se disparó a través de mí. El hombre era un jefe del crimen organizado. Dijo que me haría un aborto o me mataría y yo sabía que esto era cierto. Uno de sus agentes había sido mi traficante y me había golpeado y violado en numerosas ocasiones. Concerté la cita para abortar en su presencia.
Esa noche alcé las manos al cielo mientras lloraba y rezaba: “¡Dios, si eres real, por favor ayúdame!". De alguna manera, me quedé dormida y soñé con un aborto con todo detalle  desde la perspectiva del interior de la matriz. No tenía conocimiento del aborto en ese momento, pero ahora sé que era preciso por el nivel de desarrollo gestacional en gran detalle. Esas pequeñas manos y pies, ese rostro diminuto, las costillas y la sangre... ¡Era horripilante! Yo siempre había querido ser mamá desde que tenía uso de razón.
Cuando desperté, llamé a todos los que se me ocurría que me podrían ayudar. Busqué entre las tarjetas de presentación que la gente me había entregado en algún momento y di con una trabajadora social que había tratado de ayudarme una de las veces que me fugué. Ella me encontró un hogar para chicas embarazadas al que me llevaría. Algunos amigos llevarían mis cosas a una bodega. Pero, ¿cómo me iría? Mi captor insistió en salir a cenar después de la cita para el aborto.
Así que llegó el día. Me fui e hice arreglos con la trabajadora social, pero volví y me preparé para la cena. Estaba tan asustada que estaba llorando y casi histérica todo el día. Con mi cara hinchada, ojos inyectados en sangre, temblores y respiraciones superficiales, entré en el coche. Estaba muy intranquila - mi respiración lo delataba. Tartamudeé cuando le dije que me quería ir a vivir con una prima que me daría trabajo.
"Algo me pasó en esa mesa", le dije, "ya no quiero estar aquí". Pensé que él lo entendería porque me había platicado de otras chicas a las que había obligado a abortar y las había dejado ir. Toda la noche estuve muy nerviosa, no podía quedarme quieta porque tenía mucho miedo de que me descubriera. Fui al baño con frecuencia y lloré durante toda la cena, fingiendo náuseas y dolor. De camino a casa, me dijo que podía irme, pero si volvía a la ciudad, tendría que encontrarlo.
Salí de su casa rápidamente al día siguiente. Le prometí a Dios que formaría a mis hijos en el temor y admonición del Señor si mi bebé nacía bien. Ella era perfecta, y yo cumplí mi promesa. La gente que me conoce hoy, no puede comprender como pude haber vivido una vida así. Y yo les explico: Salvar a mi bebé me salvó la vida.

martes, 29 de agosto de 2017

Quieren legalizar el incesto y la necrofilia


Las medidas propuestas por el ala más joven del partido liberal sueco han levantado ampollas en el país escandinavo. Los miembros de la formación defienden la legalización del incesto entre mayores de 15 años y la necrofilia, previo consentimiento de la persona antes de fallecer. «Entiendo que la necrofilia y el incesto puedan ser consideradas como inusuales y repugnantes, pero la legislación no puede basarse en que sean repugnantes», ha señalado Cecilia Johnsson, una de sus miembros, como recoge el medio británico «Daily Mail».
«Debería ser tu decisión lo que sucede con tu cuerpo después de que mueras, y si lo que ocurre es que quieres legar tus restos a un museo o a la ciencia, o si lo que deseas es entregárselos a alguien para duerma con ellos, debería estar bien», ha indicado también Johnsson. Las polémicas declaraciones, unidas a los argumentos que defienden el incesto si los participantes lo consienten, han caído como un jarro de agua fría sobre los miembros más mayores del partido.
«Las juventudes liberales de Suecia se centran en la publicidad, pero apenas en los temas que determinan nuestro futuro, y el futuro sueco», señaló al respecto, con tono de enfado, el exdiputado liberal Carl B. Hamilton cuando conoció la noticia. «Seguramente comprenderéis que la gente se esté riendo de vuestro liberalismo, ¿no, imbéciles?», apuntó acto seguido. Una declaración oficial de la formación ha señalado su repulsa a las declaraciones emitidas por las juventudes sobre la necrofilia y el incesto, como recuerda «Daily Mail».

Las medidas propuestas por el ala más joven del partido liberal sueco han levantado ampollas en el país escandinavo. Los miembros de la formación defienden la legalización del incesto entre mayores de 15 años y la necrofilia, previo consentimiento de la persona antes de fallecer. «Entiendo que la necrofilia y el incesto puedan ser consideradas como inusuales y repugnantes, pero la legislación no puede basarse en que sean repugnantes», ha señalado Cecilia Johnsson, una de sus miembros, como recoge el medio británico «Daily Mail».
«Debería ser tu decisión lo que sucede con tu cuerpo después de que mueras, y si lo que ocurre es que quieres legar tus restos a un museo o a la ciencia, o si lo que deseas es entregárselos a alguien para duerma con ellos, debería estar bien», ha indicado también Johnsson. Las polémicas declaraciones, unidas a los argumentos que defienden el incesto si los participantes lo consienten, han caído como un jarro de agua fría sobre los miembros más mayores del partido.
«Las juventudes liberales de Suecia se centran en la publicidad, pero apenas en los temas que determinan nuestro futuro, y el futuro sueco», señaló al respecto, con tono de enfado, el exdiputado liberal Carl B. Hamilton cuando conoció la noticia. «Seguramente comprenderéis que la gente se esté riendo de vuestro liberalismo, ¿no, imbéciles?», apuntó acto seguido. Una declaración oficial de la formación ha señalado su repulsa a las declaraciones emitidas por las juventudes sobre la necrofilia y el incesto, como recuerda «Daily Mail».
http://www.abc.es/internacional/abci-juventudes-partido-liberal-sueco-defienden-legalizar-necrofilia-y-incesto-201602241013_noticia.html

lunes, 28 de agosto de 2017

Quinceañera abortó tres veces


Cuando vió que una quinceañera se practicaba el tercer aborto, la enfermera Pratt-Shaffer dimitió

Ver abortar en su primer día de trabajo a una niña de 15 años por tercera vez, sin el consentimiento de sus padres, hizo a Brenda abandonar su trabajo como enfermera en un abortorio estadounidense. Ahora, relata en un libro su experiencia en aquel lugar.


El aborto acaba con la vida de miles de inocentes cada año.
La enfermera americana Brenda Pratt-Shaffer estuvo tres días trabajando en un centro abortista. Le impactó tanto lo que vio allí dentro que decidió renunciar a su puesto, según ha informado el portal Live Action News.
Recientemente, ha escrito un libro bajo el título ‘What the nurse saw: Eyewitness to abortion’ (Lo que la enfermera vio: Testigo ocular del aborto), en el que cuenta las horribles experiencias que vivió en un abortorio en el que se acababa con la vida de bebés en avanzado estado de gestación.

Recibe el Brief de Actuall en tu email

what the nurse saw book image
En su primer día de trabajo, Pratt-Shaffer vio como una adolescente iba a abortar sin el conocimiento de sus padres.
“A mi hija tengo que firmarle autorización para hacerse un piercing, pero en aquella clínica las chicas abortaban sin consentimiento de sus padres”
“Una de las cosas que realmente me molestó ese día era una niña de quince años de edad, que iba a practicarse su tercer aborto. Sus padres ni siquiera sabían que ella estaba allí. La chica se reía todo el tiempo cuando estaba en la clínica. Yo me preguntaba si eso era una risa nerviosa o si realmente no le importaba abortar…
Yo pensaba en mi hija de quince años de edad, a la que que tenía que firmar autorizaciones hasta para perforarse las orejas, y sin embargo en aquella clínica una niña se sometía al tercer aborto sin consentimiento de sus padres”.
Un estudio muestra que una menor que ha abortado es 10 veces más propensa a suicidarse que una adolescente que nunca lo ha hecho
Esta joven estaba en una espiral autodestructiva. Podría estar en riesgo de suicidio. Tenía más probabilidades que una persona adulta. Un estudio muestra que una menor que ha abortado es 10 veces más propensa a suicidarse que una adolescente que nunca lo ha hecho.
Su salud física estaba también en peligro. Si esta adolescente sufriese complicaciones después de un aborto, tendría que ocultárselo a sus padres para mantener el aborto en secreto. Y éstos no conocerán las complicaciones, ni los riesgos que corría, como infecciones peligrosas.
Los padres de esta niña han perdido tres nietos y nunca se les dio la oportunidad de tratar de ayudar a su hija
Los padres de esta niña han perdido tres nietos y nunca se les ha dado la oportunidad de ayudarla, al ocultarle el aborto,
En muchos estados no hay leyes de notificación a los padres, lo que significa que los adolescentes son libres para abortar y sus padres nunca lo sabrán.
Sin embargo, hay estados en los que existe leyes de notificación o consentimiento de los padres pero a menudo, Planned Parenthood y otros centros abortistas ayudan a los adolescentes a saltarse la normativa legal.

Así se saltan la ley de consentimiento los menores de edad

Una ex trabajadora de un abortorio explica como esquivar la normativa.
“Trabajé en una clínica privada que realizaba abortos tardío hasta la semana 20 de gestación. El estado de Michigan ayudaba a los adolescentes a saltarse la ley de consentimiento de 24 horas. Te das cuenta de que los resultados cambian cuando los padres tienen conocimiento de que su hija va a abortar. Por tanto lo que existía era un sistema para ayudar a las niñas a obtener un permiso judicial, que básicamente era un sello de goma. Las menores solo tenían que acudir a un juez y decir: “Tengo miedo de lo que me harán mis padres si se enteran de que estoy embarazada. El juez les preguntaba: ¿Se siente en peligro?. Y la adolescente contestaba sí”.
La menor embarazada acude ante un juez y le convence de que es lo suficientemente madura para tomar la decisión de abortar
La opción de derivación judicial disponible para menores de edad siempre ha constituído un vacío legal que permite a los menores de edad evadir las leyes de consentimiento de los padres.
La menor embarazada acude ante un juez y le convence de que es lo suficientemente madura para tomar la decisión de aborto, o que es lo mejor para ella.
En cualquiera de estos motivos, el juez puede permitir el aborto sin el consentimiento de los padres.
El libro ‘Adolescent abortion; psychological and legal issues’ (El aborto en los adolescentes: cuestiones psicológicas y jurídicas) discute una de las primeras leyes de consentimiento de los padres que entró en vigor y el poco impacto que tuvo.
La ley, por lo tanto, no impide que un adolescente aborte sin el conocimiento de sus padres.
http://www.actuall.com/vida/cuando-vio-que-una-quinceanera-se-practicaba-el-tercer-aborto-la-enfermera-pratt-shaffer-dimitio/?platform=hootsuite

viernes, 25 de agosto de 2017

Los fetos también sienten dolor

En las últimas décadas, los avances médicos han golpeado duramente a la industria del aborto. Los ultrasonidos permitieron a las madres ver de primera mano a sus bebés no nacidos, el mayor conocimiento en el campo de embriología ha dado a la gente una nueva comprensión de la humanidad de los no nacidos.
Aprender sobre el dolor fetal dió un duro golpe al apoyo de abortos violentos por Dilatación y Evacuación (D&E) en el segundo trimestre (de los cuales se puede aprender en el video, con el ex-abortista Dr. Anthony Levatino).
Mientras más descubre la ciencia sobre los niños no nacidos, la gente está menos dispuesta a apoyar el aborto. Y los doctores y científicos aún tienen mucho que aprender.
Un estudio reciente ha encontrado que los bebés no nacidos en el primer trimestre tienen patrones de nervios similares a los adultos. Investigadores “combinaron inmunotinción total, método de aclaración 3DISCO, y proyección de imágenes para empezar a construir un mapa celular 3D” y encontraron que “el patrón de enervación de la piel similar al adulto es establecido antes del término del primer trimestre, mostrando variaciones intra e inter individuales importantes en las ramificaciones nerviosas.” Ellos también han encontrado evidencia para “una vascularización diferencial de los tractos genitales masculinos y femeninos concomitantes con la determinación del sexo”. El estudio completo puede ser visto en el siguiente link.
http://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(17)30287-8
Por ahora, es casi de forma concluyente demostrable que los bebés no nacidos pueden sentir dolor a las 20 semanas de gestación, sin embargo ellos responden al tacto tan temprano como a las 8 semanas.
Hay además más evidencia de que los bebés no nacidos pueden sentir dolor mucho antes de las 20 semanas –posiblemente tan temprano como 5 semanas. Existen algunas evidencias que muestran que el dolor fetal puede ser incluso peor en el primer trimestre, “debido a la maduración desigual de la neurofisiología fetal”.

¿La ciencia está descubriendo que este bebé puede sentir dolor que quizás sea atroz? (Diagrama de un aborto en el primer trimestre: aspiración (succión) D&C, de www.AbortionProcedures.com)
Mientras esta nueva investigación sobre el desarrollo nervioso todavía no puede determinar completamente si los bebés no nacidos pueden sentir dolor tan temprano como el primer trimestre, es sin embargo otra evidencia importante que prueba, incluso en el primer trimestre, que éstos son seres humanos vivos que tienen derecho a la vida. Y la probabilidad de que experimenten dolor mucho antes de lo que la gente cree está aumentando, de acuerdo a la ciencia.
Desde el momento de la concepción, un bebé no nacido es reconocido como un ser viviente separado de la madre, con su propia cadena única de DNA. Su corazón empieza a latir a los 16 días luego de la concepción, y sus ondas cerebrales pueden ser medidas a las seis semanas y media. Sus órganos empiezan a desarrollarse dentro de las tres semanas de su concepción, con todos sus órganos ubicados a las 8 semanas. Todo lo que necesita es tiempo y nutrición para finalizar su desarrollo. Los bebés no nacidos pueden jugar en el vientre materno sólo a las 8 semanas, moviendo sus mandíbulas y apuntando los dedos de sus pies; sólo una semana después, a las 9 semanas, el bebé puede bostezar y chuparse el pulgar. A las 10 semanas, los bebés no nacidos tienen sus propias huellas dactilares.
Ahora, podemos añadir un complejo y bien desarrollado sistema nervioso a nuestro conocimiento científico de los bebés no nacidos, probando largamente que ellos son seres humanos vivos que merecen ser protegidos.
http://conapfam.pe/2017/04/19/nuevo-estudio-revela-que-bebes-no-nacidos-podrian-sentir-dolor-en-el-primer-trimestre/