jueves, 14 de diciembre de 2017

Consecuencias de tener dos padres o dos madres


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Están documentadas complicaciones específicas para los hijos

¿Da igual tener padre y madre que «padres» del mismo sexo? Varios expertos explican por qué no

¿Da igual tener padre y madre que «padres» del mismo sexo? Varios expertos explican por qué no
Parejas gays, hijos sin madre; parejas lesbianas, hijos sin padre. ¿Quién gana y quién pierde?
24 julio 2017

Un psicoanalista italiano, Giancarlo Ricci, se halla en el punto de mira del lobby gay por sostener que no es lo mismo ser criado por un padre y una madre que por dos "padres" o dos "madres".


Giancarlo Ricci, amenazado en su vida profesional por emitir un criterio profesional sobre algo que parecía evidente para cualquiera... hasta que la evidencia empezó a ser una opinión arriesgada.

Un compañero de profesión, Stefano Parenti, ha salido en su defensa en La Nuova Bussola Quotidiana, citando casos y estudios que documentan "la vida complicada de los hijos de parejas gay":

"La función del padre y de la madre es esencial y constitutiva del recorrido del crecimiento". Ésta es la frase "incriminada" que ha levantado una polvareda alrededor del psicoanalista Giancarlo Ricci, actualmente en espera de ser juzgado por una comisión deontológica en el colegio de psicólogos de Lombardía. Como amigo y compañero de profesión no puedo dejar de ofrecerle todo mi apoyo. Poniéndome en la piel del estudioso y profesional me pregunto: ¿qué puede decirnos la psicología sobre la afirmación de Ricci? En otras palabras, la ciencia psicológica, que sabemos que es mucho menos "pura" que otras muchas ciencias "duras" como la física y la biología, ¿corrobora o refuta la afirmación que está bajo acusación?

La problemática de los hijos sin padre
Hace ya bastante tiempo que mi interés se centra en los hijos sin padre, es decir, en esos niños y adolescentes que crecen en un núcleo familiar formado sólo por la madre, o por la madre y su nuevo compañero, o por la madre y un padre que está ausente física y/o psicológicamente. Las investigaciones que se han ocupado de los fatherless [sin padre], como he podido documentar en un librito que lleva el homónimo título de Fatherless. L’assenza del padre nella società contemporanea [Sin padre. La ausencia de padre en la sociedad contemporánea], han revelado una desventaja para los "sin padre" respecto a los hijos que crecen con una pareja de progenitores intacta y partícipe. Ya sea que se investiguen los componentes cognitivos, el rendimiento escolar, los aspectos relacionales, la autoestima o, más en general, la salud mental, los "fatherless" corren un riesgo mayor de desarrollar dificultades.



Muchos fundadores de escuelas psicológicas concuerdan con este punto. Sigmund Freud, por ejemplo, escribió: "No sabría indicar una necesidad infantil tan intensa como la necesidad que tienen los niños de ser protegidos por su padre". Esto en lo que respecta a la paternidad.

La problemática de los hijos sin madre 
La mayor parte de los estudios de psicología infantil se centran, sin embargo, en la función materna. Uno de los marcos conceptuales más importantes, la famosa "teoría del apego", sostiene que un determinado tipo de madre, por ejemplo, una madre centrada exclusivamente en sí misma (como las madres adolescentes o las madres deprimidas), o una madre emotivamente ambigua respecto a su hijo, genera una tipología de vínculo de apego del niño a sí mismo que se define como "inseguro". El niño con un apego inseguro sufre más ansia, desarrolla más fácilmente una escasa autoestima en la adolescencia y tiene, a largo plazo, más posibilidades de dar inicio a una psicopatología en edad adulta. Esto nos dice que si una madre está ausente, el hijo se verá afectado por ello. Hay, además, otro tipo de apego que es llamado desorganizado y que tiende a desarrollarse en presencia de lutos o violencias o por la incapacidad de gestionar acontecimientos significativos, como la pérdida de una figura de apego.

Estos datos nos proporcionan una medida de la esencialidad de la función materna y paterna, y de su ser constitutivos en el recorrido de crecimiento de los hijos. A estos datos parecen oponerse las investigaciones sobre homoparentalidad, es decir, sobre las "parejas" de personas del mismo sexo que conviven y que adoptan un hijo. Cuando escribí Fatherless decidí no ocuparme de este tema, porque los estudios que había examinado estaban viciados por graves errores metodológicos, sobre los que caía la sombra del fanatismo ideológico, como confirmó posteriormente Roberto Marchesini ("Genitori omosessuali: e i figli?", en Studi Cattolici).


Roberto Marchesini publicó en Studi Cattolici un análisis sobre el sesgo ideológico y debilidad científica de los estudios sobre homoparentalidad que intentan imponerse como verdad única.

El análisis demoledor de la doctora Canzi 
No obstante, había que desarrollar una profundización específica porque en los últimos tiempos las investigaciones sobre la homoparentalidad se han convertido en el estandarte de concepciones políticas e ideológicas. Elena Canzi, psicóloga y colaboradora del Centro di Ateneo Studi e Ricerche sulla Famiglia de la Universidad Católica de Milán, se ha ocupado de cubrir este vacío y ha publicado un pequeño volumen titulado: Omogenitorialità, filiazione e dintorni. Un’analisi critica delle ricerche (Vita e Pensiero, Milano 2017).


La doctora Elena Canzi

Le estoy muy agradecido a la Dra. Canzi por este texto tan importante, escrito de la mejor manera posible porque se atiene única y exclusivamente a la investigación científica. En su libro no hay divulgación, no hay argumentaciones filosóficas, teológicas o contextuales, sino simplemente un análisis frío y lúcido de la bibliografía. Tal vez lo que le ha faltado al debate científico es precisamente esta actitud seria y rigurosa, como se ha visto por lo acaecido en torno al Giornale Italiano di Psicologia, cuyo número dedicado a la homoparentalidad ha levantado no pocas polémicas.

El texto de la Dra. Canzi se divide en tres secciones. En la primera leemos una voluminosa presentación escrita por Eugenia Scabini y Vittorio Cigoli, dos nombres que en el mundo de la psicología no tienen necesidad de presentaciones.


Eugenia Scabini.

La profesora Scabini ha sido durante veinte años Decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Milán, pero, sobre todo, ha sido directora, durante un periodo aún más largo que el anterior, del Centro de Estudios e Investigación sobre la Familia.


Vittorio Cigoli, víctima de una campaña del lobby gay por disentir de las tesis oficiales basadas en estudios sesgados por el interés ideológico y político.

Vittorio Cigoli, además de ser uno de los más importantes terapeutas en el ámbito de la familia y profesor universitario, ha sido director de la Alta Scuola Agostino Gemelli de la Universidad Católica.

Una tesis forzada
Juntos, estos dos grandes profesores no sólo han llevado adelante las investigaciones sobre la familia tanto en el ámbito de la investigación como en el terapéutico, sino que han elaborado un modelo teórico de los vínculos familiares y un paradigma capaz de interactuar con los ámbitos de la prevención y la intervención. Basta decir que su definición de "familia", resultado de estudios antropológicos, sociológicos y psicológicos, aparece hoy en múltiples tests de especialistas, tanto italianos como extranjeros. La definición dice: "La familia es una organización que mantiene y une las diferencias fundamentales del ser humano: la diferencia de estirpe, la diferencia de generación y la diferencia sexual". Basta este último pasaje para intuir que allí donde no haya diferencia sexual, difícilmente habrá familia.

En la presentación del libro, Scabini y Cigoli son bastante explícitos: hablan de "problemas metodológicos" refiriéndose a las investigaciones (p. VII); llevan la mirada a los "problemas estructuralmente inherentes a la situación de homoparentalidad (uno solo es el padre o la madre y el otro es el denominado 'progenitor social'), con los inevitables desequilibrios que comporta dicha doble presencia del mismo progenitor, junto a la 'desigualdad procreadora'" (p. VIII); y sentencian que "del corpus de las investigaciones resulta evidente lo forzado de la tesis de la 'no diferencia'" entre hijos de parejas homosexuales e hijos de parejas heterosexuales (p. IX). Denuncian una utilización política de la investigación empírica, que "tiene que ser reconocida y apreciada por lo que es capaz de ofrecer y que no debe cargarse con tareas ajenas a ella, como justificar una nueva concepción antropológica de la filiación" (p. XVI).


El libro de la doctora Canzi, un modelo de rigor en la investigación científica.

El análisis de las investigaciones llevado a cabo por Elena Canzi se desarrolla en tres capítulos y se abre con los estudios realizados en parejas homosexuales con hijos.

Primer problema: desequilibrio relacional
El primer nudo que afronta la autora atañe a las preferencias, es decir, a las relaciones preferenciales entre el progenitor de nacimiento y el hijo "y, en consecuencia, los conflictos, la competitividad, los celos, como también las fantasías específicas entre el progenitor de nacimiento y el denominado 'progenitor social', es decir, la pareja/cónyuge del progenitor de nacimiento que no tiene vínculos genéticos con el hijo" (p. 5). El "desequilibrio relacional hacia la madre de nacimiento" que los hijos demuestran respecto a la "madre social" se ha verificado tanto en las formas lingüísticas utilizadas por los niños de "madres lesbianas en pareja", que "dicen tener dificultades a causa de la ausencia de un lenguaje adecuado que describa su situación", como por algunas conmovedoras entrevistas estructuradas, como la de una joven que llama a su madre de nacimiento "momma best" (p. 6).

Otros temas importantes son los del dinero, según los cuales "los hijos nacidos a través de donación de semen dicen que les incomoda el papel que ha tenido el dinero en su concepción" (p. 8), y el de la relación con las familias de origen y la red de amistades: "El único elemento crítico puesto en evidencia por la bibliografía sobre este tema". A pesar de que la contribución de la investigación, aquí como en todo el ámbito de la homoparentalidad, es parcial y sigue siendo insuficiente, "los pocos datos disponibles indican que las parejas homosexuales con hijos están menos apoyadas por las familias de origen y más expuestas al aislamiento y a la negación por parte de los familiares" (p. 10).

Segundo problema: situaciones de extrema complejidad
En el segundo capítulo el texto llega al núcleo de la cuestión, describiendo las investigaciones realizadas sobre los hijos de parejas homosexuales. "En la major parte de los casos los tipos utilizados no son representativos de la población" (p. 13). De hecho, muchos estudios utilizan cuestionarios self-report para la recogida de datos, es decir, preguntas sobre el estado de los hijos realizados por la propia pareja de progenitores homosexuales. Es fácil intuir los riesgos a los que se exponen dichos instrumentos: "En el caso de los progenitores homosexuales, sobre todo los que planifican el nacimiento de un hijo, es lícito suponer que, al haber invertido muchísimo en esta causa y teniendo una notable presión para que demuestren su adecuación, tenderán a demostrar y enfatizar principalmente los aspectos positivos de su experiencia familiar" (p. 14). "Todo esto nos indica que debemos ser cautos cuando generalizamos los resultados" (p. 13). Veamos algunos.

En lo que concierne el comportamiento de género, "los hijos de progenitores homosexuales, en su recorrido de construcción de la identidad sexual y de género, pueden encontrarse en dificultades porque si son heterosexuales tendrán que gestionar una situación que está en contraste con el modelo de sus progenitores; y si son homosexuales decepcionan sus expectativas. Por otra parte, también en relación al ambiente social sienten que tienen que exhibir estándares de comportamiento de excelencia para confirmar la 'normalidad' de su familia; esto suele provocar en ellos un sentimiento de inadecuación" (p. 17). En lo que respecta a la orientación sexual, la autora resume así las investigaciones: "A pesar de la disparidad en los datos de la investigación expuestos y la dificultad en comentarlos, vista la heterogeneidad de los tipos implicados, parece que puede haber una tendencia común; es decir, una mayor posibilidad de actitudes y comportamientos homosexuales (vividos o incluso solamente imaginados) en los hijos criados con progenitores homosexuales" (p. 19).

Otro aspecto significativo es el bienestar psicológico, que suele aparecer a menudo en el barullo mediático que rodea la homoparentalidad. Comenta Canzi al respecto: "Ante todo se evidencia un cuadro ciertamente complejo y no unívoco, por lo que resulta difícil sostener que no existe ninguna diferencia entre los hijos de progenitores homosexuales y los hijos de progenitores heterosexuales". Y añade: "También es verdad que, a día de hoy, las investigaciones no son capaces de dar respuestas claras y definitivas sobre el estado de salud global de estos muchachos" (p. 27).

Otros datos interesantes son los que atañen a la relación de los hijos con los progenitores: "Parece ser particularmente problemático el caso de hijos varones de mujeres lesbianas que parecen tener dificultades en dar valor al propio género, probablemente porque sus madres viven la contradicción de rechazo del varón (como lesbianas pertenecientes a la comunidad lesbiana) y de tener que cuidar de uno (como madres de hijos varones)" (p. 35). Las cosas no son mejores cuando se investigan sus relaciones con sus coetáneos: "En resumen podemos decir que la situación de incomodidad de estos muchachos en relación con sus coetáneos, sobre todo durante la adolescencia, es evidente. […] Los datos puestos a disposición por la investigación […] muestran que, también dentro de contextos en los que desde hace muchos años se han introducido leyes favorables a las uniones homosexuales, los hijos de progenitores homosexuales tiene que afrontar, a pesar de todo, problemas concretos, por lo que su inadaptación es más compleja, profunda, dolorosa y está atravesada por sentimientos de culpa y de vergüenza" (p. 34).

Tercer problema: el interés del menor, convertido en algo secundario
El tercer capítulo se centra en la adopción y, en particular, en los criterios de valoración de la idoneidad de las parejas aspirantes. "Los agentes sociales están llamados, de hecho, a tutelar el interés del menor adoptable y a valorar las competencias como progenitores de las parejas y su capacidad, aunque sea como previsión (y esto es lo que hace que la tarea sea ardua), de responder a las exigencias de los menores que, a menudo, han sufrido separaciones traumáticas y/o vivido en contextos de crecimiento no adecuados" (p. 45).

Las parejas de personas con tendencias homosexuales presentan diferencias significativas en el ámbito de la exclusividad sexual: "No todas las parejas del mismo sexo son monógamas -declara Canzi, citando a la investigadora Abbie Goldberg-. De hecho, los datos que tenemos a nuestra disposición afirman que la exclusividad sexual no es la norma, sobre todo entre las parejas de hombres gays, en las que los porcentajes de relaciones múltiples se confirman alrededor del 50-60%" (p. 45). Números verdaderamente importantes. También la estabilidad de la pareja homosexual es distinta a la de la pareja heterosexual: "Algunos estudios han documentado que los índices de disolución de las relaciones de parejas homosexuales con hijos son mayores respecto a las de las heterosexuales casadas con hijos" (p. 46).

Otro elemento muy delicado de afrontar en el recorrido de valoración de la idoneidad es la salud mental y física, que "sabemos que influye de manera muy importante en el bienestar de los hijos" (p. 46). "Algunas investigaciones han evidenciado que en la población homosexual, respecto a la población general, hay una mayor incidencia de algunas patologías psicológicas, como trastornos del humor y de ansiedad, y la presencia de pensamientos y/o actos suicidas […] y de comportamientos de riesgo como consumo de alcohol y tabaco" (p 46). Un aspecto ulterior es la carencia de apoyo social por parte de las familias de origen: los progenitores adoptivos homosexuales "declaran que reciben menos apoyo por parte de sus familias de origen" (p. 46). En conclusión: "La adopción por parte de parejas homosexuales se configura, por lo tanto, como un cuadro muy complejo, en el que los niños y los adolescentes tienen que enfrentarse a diversas situaciones de riesgo, a las que se suman también tareas de desarrollo "añadidas" que no tienen ni sus coetáneos no adoptados, ni sus coetáneos adoptados por parejas heterosexuales".

No es una demostración... pero casi 
La última parte del libro incluye valiosas fichas de las principales investigaciones estudiadas. Así, el lector puede verificar personalmente las argumentaciones de la autora. En conjunto, el texto parece sugerir que crecer con dos madres o con dos padres no es precisamente lo mismo que tener una familia tradicional. Más allá de lo que diga la prensa dominante. Tal vez no se ha demostrado aún que "la función del padre y de la madre es esencial y constitutiva del recorrido de crecimiento", como ha sostenido Giancarlo Ricci. De dos premisas negativas no se llega a ninguna conclusión afirmativa, sostiene la quinta regla del silogismo retomada también por la Dra. Canzi en el texto. Comprender que Mario no es un pez no significa demostrar que es un hombre. Sin embargo, es verdad que se trata de un paso importante.

Traducción de Helena Faccia Serrano.
 http://www.religionenlibertad.com/igual-tener-padre-madre-que-padres-del-mismo-sexo-58121.htm

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Muere tras un aborto legal

Se trata de la joven Keyla de 17 años, oriunda de la ciudad de Maitén (Chubut), quien acudió en búsqueda de ayuda a una asistente social y a su propia prima quienes le ofrecieron asistirla, pero no queda claro si se le dio información a la joven de cuál sería la “ayuda” que le brindarían.
De este modo la llevaron con una médica y le practicaron un aborto utilizando el mecanismo previsto por el protocolo de “abortos no punibles” establecido por la ex presidente Cristina Kirchner y que sigue vigente de forma ilegítima e ilegal en el mandato de Mauricio Macri.
Lo llamativo del caso es que el consentimiento de la joven no está firmado por ella, sin embargo la pastilla de misoprostol le fue administrada y es lo que le provocó la muerte junto a su hijo.
“El aborto no es vida, no es salud; el aborto me quito a mi hija y a mi nieto” dijo Verónica Azocar, madre de la joven fallecida, quien pide justicia es un video que recorre las redes sociales y se ha vuelto vial.
El video está acompañado por el siguiente relato del caso:
Verónica extraña a su hija Keila con locura y hubiera querido conocer a su nieto.
Keila Jones tenía sólo 17 años cuando asistió al centro de Salud de El Maitén para una ” Interrupción Legal del Embarazo”, el 1ro de diciembre de 2015. No había sido violada ni corría riesgo su Vida o su Salud por el embarazo.
Según el Protocolo para la I.L.E. se debe tener en cuenta la definición de Salud de la Organización Mundial de la Salud ( estado de equilibrio psico- médico- social). En consecuencia Keila podía pedir un aborto, ¿la razón? A futuro… sufriría un fuerte trauma psicológico por la imposibilidad de estudio que le daría su hijo.
Le administraron misoprostol. En pocas horas tendría fuertes pérdidas que le provocarían un aborto y la visión de su hijo de 8 semanas de embarazo muerto.
Cuando Verónica acude al hospital por un llamado de su hija se la entregan diciéndole que tenía una menstruación fuerte.
Una vez en su casa, comienza a sentir fuertes dolores abdominales. Cuando vuelve al hospital, dos días después, la misma médica residente que le había dado misoprostol le indica que tenía gastroenteritis y vuelve a su casa a pesar de que Verónica pidiera que le realizaran estudios.
Dos días después, Keila ya no podía caminar por el dolor, el padre la lleva, nuevamente, el 5 de diciembre, al hospital y la misma médica residente le dice que su turno había terminado, que la atendería el siguiente médico quien, con historia clínica en mano, le comunica que a su hija, tal vez…le habían practicado un aborto.
Keila es trasladada de urgencia a Esquel y, después de dos operaciones, muere a causa de la infección provocada por el aborto inducido con misoprostol, el 6 de diciembre, en un hospital de El Maitén que no tenía posibilidad de una asistencia de urgencia y ni siquiera contaba con un ecógrafo propio.
 https://dosbanderasdigital.wordpress.com/2017/07/24/le-practicaron-un-aborto-legal-a-una-joven-argentina-y-termino-muriendo-junto-a-su-hijo/

martes, 12 de diciembre de 2017

Epidemia transexual

Louise Frisén está desconcertada. Esta psiquiatra infantil del hospital pediátrico Astrid Lindgren ha visto duplicarse este año el número de niños y adolescentes que llegan a su consulta descontentos con su sexo y buscando ayuda médica.
Se supone que el fin de las iniciativas de ideología de género, aplicadas con especial entusiasmo en Suecia, van encaminadas a proteger a los individuos con una preferencia marcada, no a fomentar el cambio. ¿Cuesta resbaladiza? ¿Qué cuesta resbaladiza?
Vaya, quién iba a imaginar que repetir machaconamente a todas horas y desde todas las instancias que el sexo no existe y el ‘género’ no tiene nada que ver con la biología y puede cambiarse a gusto del consumidor iba a afectar de esta forma a un grupo tan confuso e impresionable como son los niños y adolescentes.
En 2012, leo en el portal ruso de noticia Sputnik, el Astrid Lindgren recibió cuatro casos de este tipo, frente a los 116 casos de 2015 y los al menos 200 que se esperan para este año. De repente, un montón de niños se han dado cuenta de que en realidad son niñas, y una gran cantidad de niñas han caído en la cuenta de que verdaderamente son niños. ¿Quién no estaría dispuesto a creerse algo así?
Naturalmente, los taumaturgos de la modernidad han saltado inmediatamente con la solución: como la disforia está asociada a enfermedades mentales y a riesgo de suicidio, es imprescindible reasignarles un nuevo sexo inmediatamente, con lo que habrá que cambiar la ley, que no permite iniciar un tratamiento hormonal antes de los 16.
Un tratamiento hormonal. Piénsenlo. Veamos:
Lars, a sus 8 años, no juega bien al fútbol, lo le eligen nunca para formar equipo, y empieza a pensar, ayudado por la propaganda constante, que si no brilla como chico podría hacerlo como chica. ¿Por qué no?
Aún no está desarrollado, la atracción sexual aún está latente, está en una edad en la que uno no se hace idea de lo que significa una decisión definitiva -razón por la que los niños no votan, por ejemplo-, cuando se piensa en ser pirata o soldado.
Así que enrolemos al pequeño Lars, antes incluso de que su cuerpo se haya terminado de formar -no digamos su mente- en una vida medicación diaria hasta la muerte. ¿Qué podría salir mal?
Se preguntan por qué puede darse este extraño fenómeno pero, claro, la respuesta ya está lista y empaquetada, y es la misma que hemos visto en todas las ocasiones en que la realidad parece empeñarse en obstaculizar los proyectos de estos Frankenstein sociales: pasa porque ahora se puede, porque ya no hay ‘estigma’.
Es automática.
  • No es que haya más violaciones en Suecia, es que se denuncia más.
  • No es que hayan aumentado los abortos, es que ahora se sabe.
  • No es que antes hubiera menos violencia doméstica, es que callaban.
  • Y así, un argumento que sirve para cualquier cosa, y en este caso para creernos que durante todos estos años un gran número de suecos ha estado viviendo en silencio el drama de saberse suecas, y al revés.
O, mejor, al revés, porque la información indica que, curiosamente y al contrario de lo que sucede en el resto del mundo, son más las chicas que descubren que son chicos que al contrario.
Suecia es el paraíso de la ideología de género, donde no hay moderno disparate que no se haya convertido en ley. La sodomía se legalizó en 1944 y fue el primer país del mundo en permitir a un transexual cambiar legalmente su género en todos los documentos oficiales.
Suecia está estudiando la ‘mili neutral’, que llamará a filas por igual a hombres y mujeres y los alojará y tratará sin distinción de sexo e incluso se ha hecho habitual el uso del recién inventado pronombre personal neutro ‘hen’ en sustitución de los correctamente gramaticales ‘él’ y ‘ella’ para referirse a las personas sin atender a su género, especialmente en colegios y guarderías.
 http://conapfam.pe/2016/09/16/suecia-se-multiplican-los-casos-de-adolescentes-transexuales/

lunes, 11 de diciembre de 2017

Transformaban a su hijo en niña a sus espaldas

Por increíble que parezca un juez federal rechazó la demanda de esta madre que interpuso contra el sistema escolar de Minesota por ayudar en secreto a su hijo de 15 años a empezar su tratamiento hormonal para cambiar de género a mujer.
Es el caso de Anmarie Calgaro, quien descubrió demasiado tarde -el pasado noviembre- que la escuela de su hijo le estaba ayudando en secreto a conseguir tratamientos hormonales femeninos con fondos del gobierno.
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En cuanto fue consciente de la situación demandó al distrito escolar, al consejo de salud del condado y a una entidad local de atención médica por violar sus derechos como madre.
La respuesta de la escuela también fue rápida y directa en defensa del niño, y alegó que este estaba “emancipado” de su madre porque había estado viviendo por su cuenta, y por lo tanto era legalmente capaz de tomar sus propias decisiones médicas.
Y es aquí donde la historia se empieza a enrevesar. El joven de 15 años se había mudado con su padre -con el permiso de la madre después de su divorcio- para ir a una escuela mejor.
El chico terminó viviendo con unos amigos en vez de con su padre, por lo que la escuela le consideró como emancipado aunque la madre no era consciente de este hecho
Pero este chico no se quedó con su padres, sino que terminó viviendo con unos amigos -no se sabe si con el permiso del padre o no-, lo que el colegio interpreta como emancipación. La madre no estaba al tanto de esto, como tampoco sabía que su hijo había rellenado un formulario para pedir formalmente esa emancipación que tanto deseaba.
Pero este formulario, custodiado por una asociación LGTBI que ayudaba al niño, no era valido. Primero, porque si lo fuese, Calgaro habría recibido una notificación y podría haber recurrido, reconoce el abogado de la madre.
El motivo por el cual no parece haber servido de nada este formulario -más que para expresar la voluntad del niño- es que contenía información falsa. Según asegura la madre, su hijo indicó que ella había renunciado a sus derechos parentales.
También se recoge en el formulario que la madre no le buscó cuando dejó de vivir en casa de su padre y no informó a la Policía, acusaciones que la madre niega.

El juicio

La madre, que lo que pide es recuperar a su hijo, insiste en que en este caso lo que está en juego es la potestad de los padres sobre sus hijos frente al estado.
“La Constitución de los Estados Unidos dice que los derechos de los padres es un derecho fundamental, que no pueden ser rescindido sin el debido proceso judicial”, suscribió su abogado a la CBS .
Calgaro asegura que no se trata solo de su derecho como madre, sino el de todas las madres del condado
Para Calgaro no se trata solo de su derecho como madre, sino el de todas las madres del condado, ya que existe una ley en Minesota que permite a los menores de edad acceder a estos tratamientos si son niños emancipados. Por lo que el juicio versaba más sobre esto que otra cosa.
Pero una de las causas secundarias de las que se quejó la madre fue que durante el juicio, que dio la razón al niño en mayo, a ella no le permitieron acceder a los expedientes educativos o médicos de su hijo debido a la asunción de emancipación de la escuela.
Tampoco recibió ningún informa del Departamento de Sanidad que suministraba las hormonas al niño, ya reconocida como niña.
Lo más curioso del caso es que el Tribunal de Distrito del Condado de St. Louis negó a este chico el cambio de nombre porque no estaba legalmente emancipado y finamente el juez decretó que así era, por lo que la madre conserva sus derecha parentales hasta que su hijo sea mayor de edad.
Sin embargo desestimó la demanda de la madre contra las administraciones ya que “no pueden ser considerados responsables … porque no actuaron bajo el color de la ley estatal”
Esta semana, el juez de distrito Paul Magnuson desestimó la demanda de Calgaro. Admitió que el niño no estaba legalmente emancipado, por lo que el derecho parental de Calgaro “permanece intacto”. A pesar de esto, el juez decretó que la escuela y el centro de salud “no pueden ser considerados responsables … porque no actuaron en contra de la ley estatal”.
Esta sentencia deja abierta la cuestión sobre el acceso de los padres a los expedientes médicos y educativos de sus hijos, como reconoció el propio juez.
El equipo de defensa de la madre ya anunció que planean apelar el fallo ante la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos.
https://www.actuall.com/familia/demando-al-colegio-de-su-hijo-por-hormonarle-a-sus-espaldas-pero-la-justicia-no-le-dio-la-razon/

viernes, 8 de diciembre de 2017

Diferencias entre hombres y mujeres

La ciencia ha establecido de manera abrumadora que el cerebro del hombre y de la mujer son diferentes y que eso tiene repercusión en nuestro comportamiento y manera de percibir la realidad e interactuar con ella.
Aunque a la corrección política escorada por el peso de la ideología de género le disguste, la ciencia habla claro de las diferencias entre unos y otros. Es lo que ha puesto de manifiesto el periodista José Ramón Zárate en su columna ‘El escáner’ de Diario Médico y que, por su interés, reproducimos a continuación:

Dos sexos, dos cerebros

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En su afán nivelador e igualitarista, la quisquillosa corrección socio-política que se ha ido instalando en los últimos años amenaza no solo la libertad de expresión sino hasta evidencias científicas.
Un asunto tan visible como las diferencias entre sexos se interpreta ahora en algunos ámbitos como imposición cultural, de tradiciones ya superadas, no como condición biológica.
El sexo no sería por tanto una determinación de la naturaleza sino un estado mental, maleable y alterable en función de poderosos sentimientos o sensaciones perturbadoras.
Lógicamente, esas diferencias no influyen en la igual dignidad de unas y otros, pero sí en la musculatura y en las marcas deportivas, en la complementariedad reproductiva, en la sensibilidad artística, en los intereses televisivos, en el procesamiento de las emociones y hasta en los modos de enfermar.
Ellas padecen más Alzheimer, sus ataques cardiacos son más graves y complicados, su sistema inmune les hace más vulnerables a ciertas enfermedades alérgicas, y sus tumores de colon se localizan en lugares distintos que en los varones.
En el último número de la revista Stanford MedicineBruce Goldman recuerda la polémica que suscitó en los años noventa el libro Sex Differences in Cognitive Abilities, de Diane Halpern, entonces presidenta de la American Psychological Association y hoy profesora emérita del Claremont McKenna College.
Halpern, en contra de lo que pensaba, descubrió que los estudios en animales no dejaban de informar sobre las diferencias neuroanatómicas y de comportamiento asociadas con el sexo, pero tales observaciones se arrinconaban enseguida, al no coincidir con los deseos de los psicólogos y sociólogos dominantes.
“Hay demasiados datos que apuntan a la base biológica de las diferencias cognitivas basadas en el sexo. En un estudio con 34 monos Rhesus, por ejemplo, los machos preferían los juguetes con ruedas a los de felpa, mientras que las hembras se lanzaban a por los muñecos de felpa.
Sería difícil argumentar que los padres de los monitos y monitas les compraban juguetes según el sexo de sus vástagos o que la sociedad simia anima a los machos a jugar con armas.
Y un estudio más reciente concluye que los niños y niñas de 9 a 17 meses de edad -época en la que apenas reconocen el sexo propio- muestran diferencias marcadas en su preferencia por los juguetes estereotípicamente masculinos frente a los más femeninos”.
Las mujeres son dos veces más propensas a experimentar depresión; los hombres están dos veces más inclinados a convertirse en alcohólicos o drogodependientes
Los científicos igualitaristas y asexuados califican de neurosexistas a los colegas que aseguran que las diferencias biológicas y cerebrales entre sexos contribuyen a disparidades en el comportamiento y la cognición.
Halpern enumera algunas de ellas: en promedio, las mujeres sobresalen en habilidad verbal, comprensión lectora y capacidad de escritura, y superan a los hombres en pruebas de coordinación motora fina, memoria a largo plazo y velocidad perceptiva-
Los hombres, por su parte, dominan la memoria de trabajo y las habilidades visoespaciales, como el seguimiento de objetos en movimiento y la orientación.
Muchas de estas diferencias cognitivas aparecen muy temprano en la vida. “En bebés de 2 y 3 meses de edad -dice Halpern- las niñas responden más fácilmente a las caras y comienzan a hablar antes; los chicos reaccionan antes a las discrepancias perceptivas inducidas experimentalmente en su entorno visual; ya de adultos, las mujeres permanecen más orientadas a las caras, y los hombres a las cosas”.
La larga lista de tendencias conductuales en las que las relaciones hombre-mujer están desequilibradas se extiende a trastornos cognitivos y neuropsiquiátricos.
Las mujeres son dos veces más propensas a experimentar depresión clínica y trastorno de estrés postraumático; y los hombres están dos veces más inclinados a convertirse en alcohólicos o drogodependientes, tienen un 40 por ciento más probabilidades de desarrollar esquizofrenia, diez veces más tasa de dislexia y son cuatro o cinco veces más propensos al autismo.
Las mujeres conservan recuerdos más fuertes y vivos de los acontecimientos emocionales. Los dos hemisferios del cerebro femenino hablan entre sí más que los de un hombre.
“La literatura neurocientífica muestra que el cerebro humano es un órgano de tipo sexual con diferencias anatómicas en las estructuras neurales y con su repercusión en las funciones correspondientes”, dice Larry Cahill, profesor de Neurobiología en la Universidad de California en Irvine, que ha dirigido un informe especial publicado en enero de este año en el Journal of Neuroscience Research y dedicado a la influencia del sexo en el sistema nervioso.
Los estudios de imágenes cerebrales indican que estas diferencias se extienden mucho más allá del dominio estrictamente reproductivo, explica Cahill.
Así, el hipocampo de una mujer, crítico para aprender y memorizar, es más grande que el de un hombre y funciona de manera distinta.
Las hormonas específicas de cada sexo actuarían no solo en los órganos reproductivos sino también en los cerebros
Por el contrario, la amígdala de un hombre, asociada con la experiencia y el recuerdo de las emociones, es más grande que la de la mujer, y también funciona de manera particular, según las investigaciones de Cahill.
Como es sabido, las mujeres conservan recuerdos más fuertes y vivos de los acontecimientos emocionales. Los dos hemisferios del cerebro femenino hablan entre sí más que los de un hombre, según comprobó un estudio de 2013 de la Universidad de Pensilvania, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, con imágenes cerebrales de 428 hombres y 521 mujeres: el cerebro de ellas mostró una actividad más coordinada entre los hemisferios, mientras que la actividad de los varones se circunscribía más a regiones cerebrales locales.
El estudio confirmaba que el cuerpo calloso -la sustancia blanca que conecta los hemisferios- es más grande en las mujeres, cuyo cerebro tiende a una mayor simetría bilateral.
En cierta medida, “estas diferencias cerebrales tienen que traducirse en diferencias de comportamiento”, deduce Cahill.
Las hormonas específicas de cada sexo actuarían no solo en los órganos reproductivos sino también en los cerebros. Sin olvidar la configuración cromosómica XX y XY.
Si la presencia o ausencia de un único par de bases de ADN conduce a un trastorno genético, ¿cómo despreciar el influjo de un cromosoma?, se pregunta Nirao Shah, neurobiólogo de la Universidad de Stanford en California.
Justo el mes pasado, un equipo del Instituto Weizmann, en Israel, publicaba en BMC Biology la identificación de 6.500 genes expresados de forma distinta en hombres y mujeres tras un rastreo en 500 genomas del proyecto GTEx: desde el vello de la piel a las fibras musculares o a las células adiposas.