lunes, 16 de abril de 2018

Comprometida con un candelabro

Una mujer británica de 33 años, prometida a un candelabro de 90: "Me encanta darle besos y hacerle mimitos"


Amanda posa con Lumière en el salón de su casa. NEW YORK POST
"Le pedí matrimonio el pasado San Valentín para sellar nuestro amor. Espero celebrar nuestro compromiso en algún momento". La mujer que habla a la periodista de The Sun podría ser cualquier británica emocionada ante la perspectiva de su boda. "¡Nunca me había prometido antes, así que todo es muy nuevo y emocionante!", confirma ella. Pero no. Amanda Liberty no es cualquier mujer. A sus 33 años, lo que hace diferente la historia de esta vecina de Leeds no es el qué, sino el con quién. Porque Amanda se casará, sí, pero con un candelabro.
Como lo lee. Y no es la primera vez que la treitañera se enamora de un objeto, aunque ésta parece la definitiva. El candelabro en cuestión, muy oportunamente bautizado Lumière, el mítico compañero de Bella en el clásico de Disney La Bella y la Bestia, tiene 57 años más que ella, y apareció en su vida el año pasado cuando navegaba por eBay. "Ella vivía en Alemania, y aunque sabía que no sería fácil traerla a casa, sabía que necesitaba encontrar la forma de hacerla mía". Sí, Lumière tiene género femenino, y lo suyo fue un flechazo: "En cuanto vi a Lumière, supe inmediatamente que era ella, fue amor a primera vista".
A primera vista, y a primer pago online, porque a Amanda su objeto de deseo -perdón, el chiste era necesario- le costó más de 400 euros. No en vano, se trata de una antigüedad de casi un siglo. "No podía dejar de pensar en ella y en lo preciosa que era. Tenía una forma preciosa y desprendía una energía alucinante", recuerda, emocionada. Así que pujó, pujó, y ganó la subasta. Y después tuvo que esperar seis días para recibir a su amada, a la que esperaban, por cierto, otros 24 candelabros con los que, confiesa, mantenía "una relación abierta".

"No puedes controlar de quién te enamoras"

"Cuando llegó, venía desmontada por su propia seguridad, pero cuando volví a poner todas sus piezas en su sitio y se instaló en su nuevo hogar, nuestra relación se reforzó rápidamente", cuenta Amanda, que posa para la cámara con toda su colección de objetos, a los que ama con todo el corazón. No, si está pensando que Amanda duerme abrazada a Lumière se equivoca. Para las sábanas, la británica prefiere a otra, a Jewel. "Ninguno de mis candelabros se pone celoso, entienden que los quiero a todos, cada uno con su personalidad", argumenta ella. Y Jewel es mucho más cómoda y "estupenda para acariciar". A Lumière le gusta más besarlo y darle mimitos.
El amor por los candelabros le viene a esta mujer literalmente de siempre. Su primera vez fue con Luna: "No puedes controlar con quién te enamoras, simplemente sucede". Pero ésa fue sólo su primera vez con un candelabro, antes había habido otros objetos. Tenía 14 años cuando se enamoró de una batería, y después sus gustos evolucionaron y su corazón fue de la Estatua de la Libertad. De hecho, su verdadero apellido no es Liberty, sino que se lo cambió legalmente en honor a su amada tras seis visitas a Nueva York. La distancia acabó con su amor.
Pero ahora la cosa va en serio. Con Lumière ha habido incluso intercambio de anillos. Cuando la periodista pregunta a Amanda si nunca le ha parecido extraña su objetofilia, ella, enamorada y sonriente, sólo alcanza a contestar: "Yo no hago daño a nadie teniendo una relación con objetos, la gente no entiende una orientación que es normal para mí. Yo sólo sigo a mi corazón".
 http://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/12/08/5a2abc6022601db2398b45d7.html

1 comentario:

  1. La gente está más loca de lo que pensamos, jajaja. ¡¡Con lo guapetones que están los hombres!!
    Un beso.

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