jueves, 14 de julio de 2016

Depravación sexual: chemsex

La obsesión por el sexo: en lugar de combatir el ‘chemsex’, el Gobierno subvenciona cómo practicarlo

La Federación de LGTB lanza una campaña basada en “preservativos y lubricante, jeringuillas nuevas, no compartir el rulo y dividir los gramos” para poder salir airoso de un ‘chemsex’, una maratón de sexo y drogas de alto riesgo. El Ministerio de Sanidad pone el dinero

Los consejos LGTB para una sesión de ‘chemsex’ subvencionados por Sanidad, ¿por qué el Gobierno no combate estas peligrosas conductas de riesgo? Los consejos LGTB para una sesión de ‘chemsex’ subvencionados por Sanidad, ¿por qué el Gobierno no combate estas peligrosas conductas de riesgo?
“Adquisición de ITS; graves consecuencias para la salud; riesgo de muerte por sobredosis; efectos secundarios graves; pérdida de empleo; rendimiento académico reducido; e incluso abusos sexuales y violaciones”. Estos son algunos de los riesgos a que se expone quien participa en una sesión de ‘chemsex’, una maratón sexual con consumo de drogas de alto riesgo en las que, mayoritariamente, participa el colectivo gay.
Así lo reconoce en su web la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), que acaba de lanzar una campaña en la que da consejos sobre cómo “disfrutar del sexo y reducir riesgos” en una sesión de ‘chemsex’ (chemical sex, sexo químico), la nueva y peligrosa moda del ambiente gay.
Todo ello con el beneplácito del Gobierno español que, lejos de recomendar que se eviten al máximo este tipo de prácticas, subvenciona a través del Ministerio de Sanidad la iniciativa LGTB, en la que “Una APP te ayudará a decidir con quién, pero no cómo. Disfruta del sexo, reduce riesgos. #SafeChemSex”, como titula la campaña.
La campaña sobre el 'chemsex', subvencionada por el Ministerio de Sanidad
La campaña sobre el ‘chemsex’, subvencionada por el Ministerio de Sanidad

¿Te apuntas?

En el vídeo de 47 segundos contenido en la campaña se puede ver a un hombre, supuestamente gay, que atiende en su Smartphone la llamada a participar en una sesión ‘chemsex’.
¿Te apuntas?, le sugiere la APP en la que se ven algunas escenas propias de este tipo de orgias con drogas. Una vez decidido, la respuesta: “te has unido a la sesión”, y mientras baja las escaleras para dirigirse al lugar donde se celebra, el “checklist” que aparece en la pantalla del móvil con las recomendaciones y aceptación de condiciones:
  • Espaciar las sesiones
  • Conozco las características de las sustancias
  • Conozco las mezclas
  • Espaciar las dosis en la fiesta
  • Dividir los gramos
  • No compartir el rulo (billete enrollado o tubito para esnifar)
  • Jeringuillas nuevas uso individual
  • Preservativos y lubricante
El joven da el OK y la APP le da las “gracias por unirte” a la sesión de ‘chemsex’, en la que “las relaciones sexuales tienen lugar bajo la influencia de sustancias tales como metanfetamina, mefedrona y GHB, entre otras, tomadas previamente y/o durante la sesión sexual”.
Mientras una orgía no implica necesariamente el consumo de drogas, la idea de ‘sesión’ acentúa la prolongación de las relaciones sexuales en el tiempo mediante el uso de determinadas sustancias”, añade la información de la campaña.
"No compartir el rulo", una de las recomendaciones de LGTB para las sesiones de chemsex
“No compartir el rulo”, una de las recomendaciones de LGTB para las sesiones de chemsex

Riesgo de muerte, abusos sexuales y violaciones

Pero, ¿cuáles son los riesgos de participar en estas sesiones de sexo duro y drogas peligrosas “entre hombres en sesiones de larga duración que pueden prolongarse durante horas y días”, como reconocen en la web de la FELGTB?; y en las que lo más habitual es no utilizar ningún tipo de protección, gracias a la desinhibición que facilita el consumo de drogas.
La propia campaña, subvencionada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, lo aclara:
En cuanto a la vida sexual, “se incrementa el riesgo de adquisición de ITS (es decir de infecciones de transmisión sexual); se incrementa el riesgo de desarrollar una acción de naturaleza sexual; pérdida de interés por las prácticas sexuales en las que no se utilizan sustancias; y abusos sexuales y violaciones”.
Además, en el terreno de la salud, advierten sobre el “consumo diario con graves consecuencias para la salud; riesgo de muerte por sobredosis; efectos secundarios graves en el sistema cognitivo y en las conexiones cerebrales; y desarrollo de trastornos adictivos crónicos”.
Desde una perspectiva de impacto en la vida social, se advierte de que, con la práctica del ‘chemsex’, hay riesgo de tener “problemas en la economía personal; pérdida de empleo; rendimiento académico reducido; abandono o reducción drástica de otras formas de ocio; problemas legales; y estigmatización”.
A la vista de todo ello, cabe preguntarse cómo es posible que desde el Ministerio de Sanidad (¿sanidad?) se subvencione una campaña como esta con dinero público que, aun advirtiendo de los riesgos, no deja de ser una invitación a participar en esas peligrosas sesiones de ‘chemsex’.
Lo lógico, desde todo punto de vista, sería que una campaña subvencionada por el Gobierno estuviera dirigida a persuadir a la población para que no participe en este tipo de graves prácticas de riesgo.
Riesgo de muerte por sobredosis, entre los riesgos en una sesión de 'chemsex'
Riesgo de muerte por sobredosis, entre los riesgos en una sesión de ‘chemsex’

Aumento de las ITS, sobre todo entre gays

Unas prácticas de riesgo que conllevan el incremento de las ITS, como el VIH, la hepatitis B y C, la sífilis o la gonorrea, especialmente entre el colectivo de gays.
Cabe recordar que, por ejemplo, cada día se infectan dos personas por el VIH en Cataluña, y estos nuevos casos se concentran especialmente en grupos de hombres que tienen sexo con otros hombres y con múltiples parejas, y sin utilizar preservativo.
El director de este centro de detección y asesoramiento, Ferran Pujol, hacía la siguiente consideración ante los riesgos que conllevan las sesiones de ‘chemsex’: “hemos de empezar por ellos, como han hecho en San Francisco y París para intentar frenar el VIH”.
Y es que cada año hay 800 nuevos infectados en Cataluña y en la última década el número de casos por contagio de VIH se ha incrementado un 129%. “No está en absoluto bajo control”, sentencia Pujol en declaraciones a La Vanguardia.
Ante este escenario, hay que recordar que el fomento o la pasividad ante estas conductas de riesgo conlleva un gasto sanitario a costa del dinero público que podría reducirse en gran medida con campañas realistas que insistieran en las graves consecuencias que puede acarrear participar en esas sesiones de ‘chemsex’.

http://www.forumlibertas.com/la-obsesion-sexo-lugar-combatir-chemsex-gobierno-subvenciona-practicarlo/

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