lunes, 12 de septiembre de 2016

La sexualización de la infancia

Expertos, psicólogos, médicos, educadores y organizaciones de consumidores llevan años enarbolando una denuncia que no termina de ser atajada de un modo contundente por los distintos entes sociales y económicos: la erotización de la infancia es una tendencia de la que se tiene constancia desde hace dos décadas y, pese a su gravedad, no hace más que agudizarse y expandirse a nuevos y fértiles feudos.
La denuncia hecha efectiva por la asociación de consumo Facua hace una semana contra la cadena de hipermercados Carrefour, por la comercialización de un biquini para niñas con relleno en el sujetador (foam) y la publicitación del mismo a través de una imagen hipersexualizada de una menor, ha vuelto a devolver este asunto durante unos días a la tarima pública, causando una indignación generalizada. Una prenda como ésta ya fue puesta a la venta por la cadena textil Primark hace unos años, que tuvo que encerrarla en sus almacenes por orden judicial tras el escándalo suscitado.

Sin embargo, no se trata de algo nuevo y las situaciones tienden a repetirse como en un bucle cada vez mejor asimilado por una sociedad en continua apuesta por espolear la imagen sexual de los menores. Especialmente, de las niñas.
Psicólogos infantiles alertan de que cada vez se enfrentan a más casos de niñas deprimidas o angustiadas por su deseo de adaptarse a los cánones de belleza más sexualizados de occidente: por no tener un busto voluminoso, o el rostro ideal lanzado desde medios de comunicación, producciones audiovisuales de ficción y campañas publicitarias.
La infancia parece haber acortado años, y de pronto, las preocupaciones de las niñas se asemejan más a las de adolescentes.

Sexualizados por la moda

Escándalos como el surgido por los biquinis de Carrefour y su campaña gráfica los recordamos de ocasiones anteriores. En 2007, la Comunidad de Madrid censuró una campaña de Armani Junior por "incitar al turismo sexual". En la fotografía, dos menores asiáticas exhibían sus menudas anatomías con biquinis y una inquietante ambigüedad.
En 2011, la revista Vogue realizó un arriesgado movimiento comercial al publicar una sesión de fotos de ropa de firma utilizando a niñas ataviadas como si de mujeres adultas se tratara, con un maquillaje agresivo, tacones y poses que rezumaban sensualidad. Voces críticas en el ámbito de los medios no tardaron en clamar contra un reportaje que era "un regalo para los pedófilos".
El mismo año, Moschino también desató una semana de ira contra la campaña de su perfume Oh, Lola!, para la que usó a la actriz Dakota Fanning, de 17 años entonces, en una postura tan sugerente como explícita. La menor sujetaba entre sus piernas la botella de la esencia, de un modo un tanto artificial y revelador, dejando muy poco a la imaginación.

Pero no es solo la publicidad. Los nuevos ídolos de los menores, lanzados desde el mundo de la música y, especialmente, de las series de televisión, son niñas que visten como Shakira o Beyoncé, que manejan el concepto de lo que es 'sexy' y que marcan sus incipientes curvas con orgullo.
Los casos de las cantantes e intérpretes Miley Cyrus y Selena Gomez trazan ejemplos paradigmáticos. Ambas se hicieron populares en la factoría Disney a través de las series Hannah Montana y Wizards of Waverly Place, respectivamente, y una vez acabados sus trabajos televisivos, apostaron por mantener una imagen muy ligada a la moda y a la belleza, pasando de niñas a mujeres con inusitada ansiedad -también agudizada por el problema que suelen experimentar las estrellas infantiles durante su crecimiento, que en múltiples ocasiones acaban en fracaso-.

La drástica transición de Miley Cyrus

Miley Cyrus se apresuró a protagonizar su primer posado desnuda para la revista Vanity Fair. Tenía solo 16 años y la fotografía fue toda una declaración de intenciones: la dulce Hannah Montana estaba ya muerta y enterrada. Se trató de un sagaz y engrasado movimiento de marketing para dar la vuelta a su imagen bajo la prestigiosa batuta de la fotógrafa Annie Leibovitz.

La repulsa hacia esta nueva Miley sensual y despojada de telas no tardó en llegar, pero la cantante consiguió lo que quería: saltar a la liga superior, la de las estrellas del pop de masas, sin rozar los difíciles fangos de la transición de niño a adulto.
Su caso dio lugar a que los norteamericanos, auténticos cazadores de tendencias, acuñaran el término 'tween' para identificar a un nuevo mercado comercial emergente: niños y niñas entre 8 y 13 años, demasiado maduros para ser niños, demasiado pequeños para ser adolescentes. Es este arco el más expuesto a la hipersexualización.
Concursos de belleza infantil, maquillaje empaquetado como caramelos, campañas publicitarias con niñas en poses adultos, ídolos revestidos de erotismo y referentes de mujeres adultas enganchadas a la obligación de estar perfectas desde las publicaciones femeninas añaden interferencias en la trama de la imagen de las niñas, que desde temprana a edad comienzan a preocuparse por cómo ser atractivas para los hombres, en detrimento de potenciar otro tipo de habilidades para su desarrollo personal.
Estas piezas construyen, además, el refuerzo perfecto para las ideas sexistas de inferioridad de la mujer sobre el hombre y para ligar la imagen femenina a una finalidad contemplativa, de placer y mera decoración.
La polvareda levantada hace una semana por los biquinis de Carrefour demuestran que la cuestión sigue flotando en el ambiente, y que no parece haber diques que contengan una realidad que ha empañado el crecimiento infantil abandonándolo a la suerte en sus aguas más turbias.
 http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/5844204/06/14/Erotizacion-de-la-infancia-la-moda-mas-peligrosa-del-siglo-XXI.html#.Kku8iHH4395K1RU

viernes, 9 de septiembre de 2016

El crimen del aborto

La asociación Civil FAMPAZ no comparte el "aborto= matar bebes en el vientre materno", porque no lo considera un acto humano, sino un atentado violento a la armonía de la creación, donde cada hombre tiene su lugar desde la eternidad. Nuestra postura es proteger la vida, creemos que como seres inteligentes, todos estamos llamados a la preservación y cuidado de la naturaleza en su totalidad, no excluimos la ecología humana.

Modernos avances científicos demuestran que la vida comienza en la concepción, al unirse un óvulo y un espermatozoide, allí se imprime en el nuevo ser humano, la carga genética que lo acompañará hasta su muerte natural definiéndose el color de piel, de ojos, carácter, enfermedades, etc.

El aborto, es el peor de los crímenes que puede cometer el hombre contra su propia especie. Esta injusticia despiadada, "sentencia a muerte dolorosa sin juicio previo, a un inocente" que ni siquiera tiene voz para defenderse. Matar existe en la intención humana desde la caída del hombre, en la tentación de destruir la creación y autodestruirse él mismo. Esta campaña lo demuestra, al tratar de imponer la pena de muerte.

Pretender que sea legal, es desatar una guerra inédita, las guerras no tienen propaganda previa, como esta que hoy persigue a los niños. El congreso de EEUU recientemente se vio cuestionado y fue de público conocimiento la cifra millonaria que año a año entrega para hacer propaganda sobre el aborto, para expandir la práctica en toda Latinoamérica. Se sabe que el aborto mueve cifras millonarias, siendo un gran negocio.

"Anticonceptivos para no abortar, aborto legal y gratuito para no morir." slogan que encabezó la presentación de un proyecto de aborto. Esta ideología apasionada, va al sentimiento pero excluye el razonamiento y la verdad. Su objetivo es confundir con afirmaciones sin investigación, sin asesoramiento científico, ni constitucional. En nuestro país el nuevo código penal sigue considerando el aborto un delito.

Decia Sófocles, poeta griego 495 AC, sobre el aborto: "No he creído que tus decretos, como mortal que eres, puedan tener primacía sobre las "leyes inmutables de los Dioses".

Mahatma Gandhi: "A mí me parece "claro como la luz del día", el aborto es un crimen".

Científico Jerome Lejeune: "Si el ser humano no estuviera definido desde la fecundación, entonces la fecundación extra corporal y la transferencia de un óvulo fecundado sería imposible. Es una verdad experimental, "aunque no apruebe esta manipulación".

Madre Teresa dijo: "Permitir a una madre matar a su propio hijo es permitir que nos matemos unos a otros".

El uso de anticonceptivos en Argentina es ya de "venta libre y existen instituciones que los facilitan "gratuitamente". Es conocido que existe un gran interés, por parte de los poderosos del mundo, para que nuestro país, este cada vez más despoblado, quizás para llevarse de él lo que quieran. Nuestra tierra es fértil, tenemos la mayor reserva de agua dulce del mundo y minerales costosísimos bajo nuestro suelo, es una joya muy valiosa, para quienes manejan el poder económico mundial. Mientras el aborto no sea legal, los anticonceptivos llegarán a nuestras mujeres en edad fértil. Su entrega es gratuita, pero los pagamos todos, las grandes farmacéuticas lo cobran al estado, quien también paga las enfermedades que las hormonas que contienen, producen en las mujeres. Estudios científicos demostraron que producen 6 veces más casos de trombosis, enfermedades coronarias, cáncer, etc.

El proyecto dice que sea legal para no morir, afirmando que más de 500.000 mujeres se hacen abortos "arriesgando sus vidas porque no es legal". No existen estadísticas por muerte de aborto, en el país. La única información procede de la policía ya que los delitos son denunciados, el número es escasísimo. En simple cuenta de sumas y restas entre mujeres en edad fértil, veremos que la propaganda miente. "En EEUU donde es legal, estadísticas de diez años, demuestran que aumentaron las muertes. Entonces que sea legal no disminuye el peligro de muerte en las mujeres.

¿Seguro para favorecer a quién? En argentina es un delito excarcelable para la mujer, solo la clínica recibe pena. En este acto quirúrgico de alto riesgo, siempre existe "un muerto seguro el bebé", a veces su madre. No podemos juzgar a la mujer, no sabemos que la lleva a tomar esa decisión. En su búsqueda de liberarse de Alguien, un dolor profundo aprisionara su corazón para siempre. El "Síndrome post Aborto", que al igual que el síndrome post guerra, post Malvinas….será una presencia constante en su corazón, y en su mente, que le impedirá desarrollar una vida social, psicológicamente normal. Lamentablemente los protocolos existentes en nuestro país, no mencionan este drama. Legal o no matar deja huella, agravada por el vinculo, de matar al propio hijo. En los veteranos de guerra, se estudio este trauma, que muchas veces lleva al suicidio. Así sea legal el aborto nunca es seguro. Algo que aprisiona, en lugar de liberarla deja de ser un derecho de la mujer.

Un "aborto nunca es gratuito, siempre existe "alguien" que lo paga, las clínicas no son obras de caridad, cobran sus servicios. En sistemas de salud privados o en hospitales públicos lo pagamos todos los contribuyentes, y vemos avasallados nuestros derechos ciudadanos, a poder pensar diferente. Entonces matar bebés es peligroso, cuesta dinero, salud mental y es autoritario.

No creemos que la solución a las muertes maternas por aborto clandestino sea la legalización del aborto. Creemos que hay que "salvar las dos vidas, madre e hijo, deben protegerse, contenerse y encontrar soluciones positivas para ambos, evitando que la única opción sea matar al propio hijo. El estado aun tiene esta deuda ciudadana sin solucionar, educar puede ser una salida.

(*) Presidenta de Asociación Civil FAMPAZ (familias del mundo unidas por la paz). Periodista especializada en bioética.
 http://www.telam.com.ar/notas/201608/157373-aborto-fampaz-opinion.html

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Eutanasia forzosa


La eutanasia, contra la objeción de conciencia: un juez belga multa a un hogar de ancianos por negarse a dar muerte a una residente

Sus convicciones católicas les impedía matar a una paciente, que fue sacrificada con una inyección letal en un centro privado. La sentencia sienta un precedente y una experta advierte de que allí donde han aceptado la eutanasia las muertes han aumentado drásticamente


¿Qué valor tiene la vida de los ancianos en su última etapa? En Bélgica puede depender de los jueces ¿Qué valor tiene la vida de los ancianos en su última etapa? En Bélgica puede depender de los jueces
Una corte de justicia de Bélgica ha multado a un hogar de ancianos católico por negarse a practicar la eutanasia a una de sus residentes, una paciente de 74 años de edad, que posteriormente fue sacrificada con una inyección letal en un centro privado.
Los hechos, según informó la cadena de noticias WND y de los que se ha hecho eco PortaLuz, ocurrieron en Diest, una ciudad de la provincia belga del Brabante Flamenco, en Flandes.
La anciana Mariette Buntjens estuvo de acuerdo con su médico en que debía ser sacrificada mediante una inyección letal, debido a que sufría un cáncer de pulmón.
Sin embargo, la casa de reposo de San Agustín, donde Mariette vivía, se negó a practicarle la eutanasia debido a su misión e identidad católica, tal como indica el informe judicial. Debido a esta decisión, Buntjens fue trasladada por sus familiares a una dirección privada, donde le practicaron la eutanasia.
La sentencia de Bruselas puede sentar un resbaladizo precedente
La sentencia de Bruselas puede sentar un resbaladizo precedente

Multa de 3.000 euros y un resbaladizo precedente

El diario Catholic News Herald informó posteriormente de que los familiares de la anciana demandaron a la casa de reposo Católica por causar un “sufrimiento mental y físico innecesario” a Mariette, aunque lo único que hicieron es acogerse a su derecho a la objeción de conciencia.
La información del Herald narró lo que sucedió judicialmente y cómo esta sentencia dicta un resbaladizo precedente que afectará a otras instalaciones médicas católicas, a menos que se incorporen nuevas salvaguardas legales: “Un tribunal civil en Lovaina confirmó la denuncia e impuso una multa de tres mil euros al Hogar, ordenándole cancelar una compensación de 1.000 euros para cada uno de los tres hijos mayores de edad de la señora Buntjens”.
La sentencia podría significar el cierre de decenas de Hogares-enfermería católicos en Bélgica porque la Iglesia ha declarado explícitamente que “bajo ninguna circunstancia” permitirá la eutanasia.
Similar situación enfrenta la Iglesia en otros países donde la eutanasia y el aborto han sido legalizados e impuestos para ser ejecutados incluso en hogares, clínicas y hospitales católicos.
Los enfermos mentales y discapacitados, en el punto de mira de la eutanasia
Los enfermos mentales y discapacitados, en el punto de mira de la eutanasia

Eutanasiar a enfermos mentales y discapacitados

Bélgica legalizó la eutanasia en 2003. Según el informe, en 2015 hubo 2.021 muertes por eutanasia de enfermos mentales y discapacitados. El nuevo caso, sin duda, no sólo hace evidente un conflicto para la Iglesia católica, sino que habla también del tipo de ‘respeto’ que tienen en Bélgica las leyes y los jueces por el valor de la vida humana.
La Baronesa Finlay, profesora de medicina paliativa en la Universidad de Cardiff, del Reino Unido, advirtió recientemente contra la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido en Inglaterra y otras partes del mundo, señalando que allí donde han aceptado estos procedimientos, las muertes han aumentado drásticamente.
Finlay apuntó a las estadísticas de 2014 y 2015 en Oregon, donde el suicidio recetado por el médico aumentó en un 80% desde que es legal. También se refirió a las estadísticas en los Países Bajos, donde una de cada 26 muertes el año pasado fue por eutanasia.
Por su parte, el parlamentario británico Robert Flello advierte de que la eutanasia es una pendiente resbaladiza. Una vez que se legaliza, señala, la relación médico-paciente se altera drásticamente, y la curación de la paciente ya no es una prioridad para los médicos. La ética de los médicos y otro personal médico que se oponen a la muerte de los pacientes ya no son considerados, como es evidente en Bélgica.
 http://www.forumlibertas.com/la-eutanasia-la-objecion-conciencia-juez-belga-multa-hogar-ancianos-negarse-dar-muerte-una-residente/?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter
Brandi Walton, que vivió en el sur de Oklahoma (USA) en un hogar de lesbianas, declara que también ella ha "salido del armario". Su voz -según explica- estuvo cautiva por casi dos décadas y hoy se alza desde el blog “The Lesbians Daughter” (La hija de lesbianas) para testimoniar cómo es la vida para una “descendiente” de lesbianas. Representa a muchos otros miembros de toda una generación de niños y niñas criados en las nuevas formas de familia constituidas por dos padres o dos madres del mismo sexo. El 21 de abril pasado, con una carta titulada “Los niños no están bien”, publicada en The Federalist, Brandi dio nuevo impulso a su activismo, manifestando una verdad que las leyes de muchos países silencian: “Algunos hijos de padres homosexuales -dice Brandi-, al igual que algunas personas homosexuales, no apoyan la paternidad gay o el matrimonio gay. El hombre y la mujer juntos aportan algo que cada niño y niña necesita”. "Creo que mi mamá tenía derecho a ser feliz y vivir su vida de la mejor forma posible. Y creo que yo tenía también derecho a ser feliz y vivir la vida de la mejor forma posible. Finalmente su decisión fue una auténtica trampa durante 22 años. Alguien iba a salir lastimado de cualquier manera, y da la casualidad de que fui yo…". Este 11 de junio, tras la decisión impuesta por la Corte Suprema de Estados Unidos que valida en todo ese país el matrimonio para personas del mismo sexo, Brandi comenta desde su Blog que lo considera como la ola de un “maremoto que hoy está descendiendo hacia la sociedad. La embestida sofocante para imponer la homosexualidad y los estilos de vida alternativos en cada rincón… Desde banderas del orgullo gay en las celebraciones militares a revistas llenas de obscenidades en las tiendas de comestible... Aunque estoy de acuerdo que nadie debe ser tratado mal por su estilo de vida, sobre todo a no sufrir ningún tipo de violencia, ¿es ésta realmente la única manera? ¿No hemos traspasado desde la tolerancia a forzar ahora la aceptación?… ¿Cómo una aceptación forzada podrá cambiar algo?” LOS NIÑOS “NO ESTÁN BIEN” Su activismo nació un día del año 2010 cuando vio en la vía pública el anuncio de una nueva película cuyo título era: "The Kids Are Alright" (los niños están bien). Se puso tensa, reconoce, al punto que se le revolvió el estómago pues podía intuir de qué se trataba ese filme. Después de mirar la sinopsis de la película estaba lívida, cuenta en su Blog. “Sentí como si Hollywood estuviera tratando de decirle a la sociedad algo de mí, y de hecho lo hacían, pero decían mentiras. Al menos no ocurría en mi caso. No me sentía «bien» de la forma en que yo crecí… Esta película y su título fueron la chispa que encendió la activista en mí. Supe entonces que en algún momento yo quería hablar acerca de lo que significa crecer en un hogar homosexual, y aquí estoy”. Así comenzó un camino que alcanzó el apogeo con la carta publicada en Abril de este año 2015 donde esta joven se dirige a la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales (LGBT)… “DEAR LGTB:” “Nunca llevé una bandera en sus desfiles del orgullo gay –comienza diciendo Brandi-. Nunca escribí una carta en vuestro nombre a un miembro del Congreso o cualquier otra persona, y nunca sentí la necesidad de hacer que la gente acepte el hecho de que soy la hija de una lesbiana. Tal vez porque ella nunca sintió la necesidad de obligar a la gente a aceptarla por serlo… No, nunca me alinearía con una comunidad tan intolerante y egoísta como la comunidad LGBT, una comunidad que exige tolerancia con fervor y pasión, sin embargo, no la da a cambio, incluso en ocasiones a sus propios miembros… Yo soy un producto de la Revolución Lésbica de los años 80. Mi madre siempre sabía que le gustaban las chicas, pero se esforzó por ser una buena, recta, chica bautista del Sur. Cuando yo tenía un año de edad, dejó a mi padre por otro hombre, con quien vivimos hasta mis cuatro años de edad… entonces lo dejó por otra mujer”. A su modo narra lo que sufría al compartir con sus amigos que tenían una mamá y un papá: “Pasaba todo el tiempo que me era posible con esos amigos. Yo anhelaba el afecto que mis amigos recibían de sus papás. Quería saber cómo era ser celebrada y acariciada como hija por un padre… En lo que a mí respecta, yo ya tenía una madre; no necesitaba otra…Crecer sin la presencia de un hombre en mi casa me dañó. Todo lo que quería desde niña era una familia normal… Siempre estuve aterrorizada de que alguien descubriera que mi madre era lesbiana… Sólo recién cuando conocí a mi marido, todo hizo clic. Por primera vez, me sentí viva y completa. Tener hijos y contemplar a un hombre padre… fue hermoso e imponente. Esto sólo reforzó mi creencia de que un niño necesita un padre y una madre, y que la paternidad del mismo sexo o las familias monoparentales son muy inferiores a una sana paternidad heterosexual”. EL DERECHO Y DEBER DE TENER VOZ Es la lógica del amor, dice Brandi, lo que le llevó al activismo. Así como nadie se escandaliza porque los hijos de padres divorciados manifiesten sus heridas, nadie debería calificar de irrespetuoso, egoísta u homofóbico, dice, el testimonio de los niños y niñas que han sufrido siendo criados por parejas del mismo sexo. Así lo argumenta, en otra de sus publicaciones del Blog: “…Estoy aquí para decir que el hecho de que dos personas se amen no es suficiente. Y a veces, dependiendo de las circunstancias, es perjudicial. Los niños están en una etapa de aprendizaje en sus vidas y cierto "amor" no enseña a los niños todo lo que necesitan saber acerca de cómo navegar en este mundo". "Es interesante que sólo haya dos sexos, masculino y femenino, y que se requieren esos dos sexos para procrear un niño. Por lo tanto ¿no tiene acaso sentido afirmar que los descendientes de esos dos sexos, necesitan que ambos sexos que los procrearon sean parte de la crianza? La gente siente simpatía por los niños que son criados sin padres -ya sea porque tenían papás que de golpe fallecieron o porque uno de los progenitores falleció-, porque es obvio que esos niños perdieron algo importante. Pero cuando se involucra la homosexualidad, no hay simpatía por los niños a quienes se impone el ser huérfano de padre o madre, y eso es trágico". "El ataque a la identidad sexual femenina y masculina está en pleno apogeo y, a menos que más personas se levanten para defender los elementos más básicos de nuestra existencia humana, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad humana”, añade. 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Brandi Walton, que vivió en el sur de Oklahoma (USA) en un hogar de lesbianas, declara que también ella ha "salido del armario". Su voz -según explica- estuvo cautiva por casi dos décadas y hoy se alza desde el blog “The Lesbians Daughter” (La hija de lesbianas) para testimoniar cómo es la vida para una “descendiente” de lesbianas. Representa a muchos otros miembros de toda una generación de niños y niñas criados en las nuevas formas de familia constituidas por dos padres o dos madres del mismo sexo. El 21 de abril pasado, con una carta titulada “Los niños no están bien”, publicada en The Federalist, Brandi dio nuevo impulso a su activismo, manifestando una verdad que las leyes de muchos países silencian: “Algunos hijos de padres homosexuales -dice Brandi-, al igual que algunas personas homosexuales, no apoyan la paternidad gay o el matrimonio gay. El hombre y la mujer juntos aportan algo que cada niño y niña necesita”. "Creo que mi mamá tenía derecho a ser feliz y vivir su vida de la mejor forma posible. Y creo que yo tenía también derecho a ser feliz y vivir la vida de la mejor forma posible. Finalmente su decisión fue una auténtica trampa durante 22 años. Alguien iba a salir lastimado de cualquier manera, y da la casualidad de que fui yo…". Este 11 de junio, tras la decisión impuesta por la Corte Suprema de Estados Unidos que valida en todo ese país el matrimonio para personas del mismo sexo, Brandi comenta desde su Blog que lo considera como la ola de un “maremoto que hoy está descendiendo hacia la sociedad. La embestida sofocante para imponer la homosexualidad y los estilos de vida alternativos en cada rincón… Desde banderas del orgullo gay en las celebraciones militares a revistas llenas de obscenidades en las tiendas de comestible... Aunque estoy de acuerdo que nadie debe ser tratado mal por su estilo de vida, sobre todo a no sufrir ningún tipo de violencia, ¿es ésta realmente la única manera? ¿No hemos traspasado desde la tolerancia a forzar ahora la aceptación?… ¿Cómo una aceptación forzada podrá cambiar algo?” LOS NIÑOS “NO ESTÁN BIEN” Su activismo nació un día del año 2010 cuando vio en la vía pública el anuncio de una nueva película cuyo título era: "The Kids Are Alright" (los niños están bien). Se puso tensa, reconoce, al punto que se le revolvió el estómago pues podía intuir de qué se trataba ese filme. Después de mirar la sinopsis de la película estaba lívida, cuenta en su Blog. “Sentí como si Hollywood estuviera tratando de decirle a la sociedad algo de mí, y de hecho lo hacían, pero decían mentiras. Al menos no ocurría en mi caso. No me sentía «bien» de la forma en que yo crecí… Esta película y su título fueron la chispa que encendió la activista en mí. Supe entonces que en algún momento yo quería hablar acerca de lo que significa crecer en un hogar homosexual, y aquí estoy”. Así comenzó un camino que alcanzó el apogeo con la carta publicada en Abril de este año 2015 donde esta joven se dirige a la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales (LGBT)… “DEAR LGTB:” “Nunca llevé una bandera en sus desfiles del orgullo gay –comienza diciendo Brandi-. Nunca escribí una carta en vuestro nombre a un miembro del Congreso o cualquier otra persona, y nunca sentí la necesidad de hacer que la gente acepte el hecho de que soy la hija de una lesbiana. Tal vez porque ella nunca sintió la necesidad de obligar a la gente a aceptarla por serlo… No, nunca me alinearía con una comunidad tan intolerante y egoísta como la comunidad LGBT, una comunidad que exige tolerancia con fervor y pasión, sin embargo, no la da a cambio, incluso en ocasiones a sus propios miembros… Yo soy un producto de la Revolución Lésbica de los años 80. Mi madre siempre sabía que le gustaban las chicas, pero se esforzó por ser una buena, recta, chica bautista del Sur. Cuando yo tenía un año de edad, dejó a mi padre por otro hombre, con quien vivimos hasta mis cuatro años de edad… entonces lo dejó por otra mujer”. A su modo narra lo que sufría al compartir con sus amigos que tenían una mamá y un papá: “Pasaba todo el tiempo que me era posible con esos amigos. Yo anhelaba el afecto que mis amigos recibían de sus papás. Quería saber cómo era ser celebrada y acariciada como hija por un padre… En lo que a mí respecta, yo ya tenía una madre; no necesitaba otra…Crecer sin la presencia de un hombre en mi casa me dañó. Todo lo que quería desde niña era una familia normal… Siempre estuve aterrorizada de que alguien descubriera que mi madre era lesbiana… Sólo recién cuando conocí a mi marido, todo hizo clic. Por primera vez, me sentí viva y completa. Tener hijos y contemplar a un hombre padre… fue hermoso e imponente. Esto sólo reforzó mi creencia de que un niño necesita un padre y una madre, y que la paternidad del mismo sexo o las familias monoparentales son muy inferiores a una sana paternidad heterosexual”. EL DERECHO Y DEBER DE TENER VOZ Es la lógica del amor, dice Brandi, lo que le llevó al activismo. Así como nadie se escandaliza porque los hijos de padres divorciados manifiesten sus heridas, nadie debería calificar de irrespetuoso, egoísta u homofóbico, dice, el testimonio de los niños y niñas que han sufrido siendo criados por parejas del mismo sexo. Así lo argumenta, en otra de sus publicaciones del Blog: “…Estoy aquí para decir que el hecho de que dos personas se amen no es suficiente. Y a veces, dependiendo de las circunstancias, es perjudicial. Los niños están en una etapa de aprendizaje en sus vidas y cierto "amor" no enseña a los niños todo lo que necesitan saber acerca de cómo navegar en este mundo". "Es interesante que sólo haya dos sexos, masculino y femenino, y que se requieren esos dos sexos para procrear un niño. Por lo tanto ¿no tiene acaso sentido afirmar que los descendientes de esos dos sexos, necesitan que ambos sexos que los procrearon sean parte de la crianza? La gente siente simpatía por los niños que son criados sin padres -ya sea porque tenían papás que de golpe fallecieron o porque uno de los progenitores falleció-, porque es obvio que esos niños perdieron algo importante. Pero cuando se involucra la homosexualidad, no hay simpatía por los niños a quienes se impone el ser huérfano de padre o madre, y eso es trágico". "El ataque a la identidad sexual femenina y masculina está en pleno apogeo y, a menos que más personas se levanten para defender los elementos más básicos de nuestra existencia humana, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad humana”, añade. 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Brandi Walton, que vivió en el sur de Oklahoma (USA) en un hogar de lesbianas, declara que también ella ha "salido del armario". Su voz -según explica- estuvo cautiva por casi dos décadas y hoy se alza desde el blog “The Lesbians Daughter” (La hija de lesbianas) para testimoniar cómo es la vida para una “descendiente” de lesbianas. Representa a muchos otros miembros de toda una generación de niños y niñas criados en las nuevas formas de familia constituidas por dos padres o dos madres del mismo sexo. El 21 de abril pasado, con una carta titulada “Los niños no están bien”, publicada en The Federalist, Brandi dio nuevo impulso a su activismo, manifestando una verdad que las leyes de muchos países silencian: “Algunos hijos de padres homosexuales -dice Brandi-, al igual que algunas personas homosexuales, no apoyan la paternidad gay o el matrimonio gay. El hombre y la mujer juntos aportan algo que cada niño y niña necesita”. "Creo que mi mamá tenía derecho a ser feliz y vivir su vida de la mejor forma posible. Y creo que yo tenía también derecho a ser feliz y vivir la vida de la mejor forma posible. Finalmente su decisión fue una auténtica trampa durante 22 años. Alguien iba a salir lastimado de cualquier manera, y da la casualidad de que fui yo…". Este 11 de junio, tras la decisión impuesta por la Corte Suprema de Estados Unidos que valida en todo ese país el matrimonio para personas del mismo sexo, Brandi comenta desde su Blog que lo considera como la ola de un “maremoto que hoy está descendiendo hacia la sociedad. La embestida sofocante para imponer la homosexualidad y los estilos de vida alternativos en cada rincón… Desde banderas del orgullo gay en las celebraciones militares a revistas llenas de obscenidades en las tiendas de comestible... Aunque estoy de acuerdo que nadie debe ser tratado mal por su estilo de vida, sobre todo a no sufrir ningún tipo de violencia, ¿es ésta realmente la única manera? ¿No hemos traspasado desde la tolerancia a forzar ahora la aceptación?… ¿Cómo una aceptación forzada podrá cambiar algo?” LOS NIÑOS “NO ESTÁN BIEN” Su activismo nació un día del año 2010 cuando vio en la vía pública el anuncio de una nueva película cuyo título era: "The Kids Are Alright" (los niños están bien). Se puso tensa, reconoce, al punto que se le revolvió el estómago pues podía intuir de qué se trataba ese filme. Después de mirar la sinopsis de la película estaba lívida, cuenta en su Blog. “Sentí como si Hollywood estuviera tratando de decirle a la sociedad algo de mí, y de hecho lo hacían, pero decían mentiras. Al menos no ocurría en mi caso. No me sentía «bien» de la forma en que yo crecí… Esta película y su título fueron la chispa que encendió la activista en mí. Supe entonces que en algún momento yo quería hablar acerca de lo que significa crecer en un hogar homosexual, y aquí estoy”. Así comenzó un camino que alcanzó el apogeo con la carta publicada en Abril de este año 2015 donde esta joven se dirige a la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales (LGBT)… “DEAR LGTB:” “Nunca llevé una bandera en sus desfiles del orgullo gay –comienza diciendo Brandi-. Nunca escribí una carta en vuestro nombre a un miembro del Congreso o cualquier otra persona, y nunca sentí la necesidad de hacer que la gente acepte el hecho de que soy la hija de una lesbiana. Tal vez porque ella nunca sintió la necesidad de obligar a la gente a aceptarla por serlo… No, nunca me alinearía con una comunidad tan intolerante y egoísta como la comunidad LGBT, una comunidad que exige tolerancia con fervor y pasión, sin embargo, no la da a cambio, incluso en ocasiones a sus propios miembros… Yo soy un producto de la Revolución Lésbica de los años 80. Mi madre siempre sabía que le gustaban las chicas, pero se esforzó por ser una buena, recta, chica bautista del Sur. Cuando yo tenía un año de edad, dejó a mi padre por otro hombre, con quien vivimos hasta mis cuatro años de edad… entonces lo dejó por otra mujer”. A su modo narra lo que sufría al compartir con sus amigos que tenían una mamá y un papá: “Pasaba todo el tiempo que me era posible con esos amigos. Yo anhelaba el afecto que mis amigos recibían de sus papás. Quería saber cómo era ser celebrada y acariciada como hija por un padre… En lo que a mí respecta, yo ya tenía una madre; no necesitaba otra…Crecer sin la presencia de un hombre en mi casa me dañó. Todo lo que quería desde niña era una familia normal… Siempre estuve aterrorizada de que alguien descubriera que mi madre era lesbiana… Sólo recién cuando conocí a mi marido, todo hizo clic. Por primera vez, me sentí viva y completa. Tener hijos y contemplar a un hombre padre… fue hermoso e imponente. Esto sólo reforzó mi creencia de que un niño necesita un padre y una madre, y que la paternidad del mismo sexo o las familias monoparentales son muy inferiores a una sana paternidad heterosexual”. EL DERECHO Y DEBER DE TENER VOZ Es la lógica del amor, dice Brandi, lo que le llevó al activismo. Así como nadie se escandaliza porque los hijos de padres divorciados manifiesten sus heridas, nadie debería calificar de irrespetuoso, egoísta u homofóbico, dice, el testimonio de los niños y niñas que han sufrido siendo criados por parejas del mismo sexo. Así lo argumenta, en otra de sus publicaciones del Blog: “…Estoy aquí para decir que el hecho de que dos personas se amen no es suficiente. Y a veces, dependiendo de las circunstancias, es perjudicial. Los niños están en una etapa de aprendizaje en sus vidas y cierto "amor" no enseña a los niños todo lo que necesitan saber acerca de cómo navegar en este mundo". "Es interesante que sólo haya dos sexos, masculino y femenino, y que se requieren esos dos sexos para procrear un niño. Por lo tanto ¿no tiene acaso sentido afirmar que los descendientes de esos dos sexos, necesitan que ambos sexos que los procrearon sean parte de la crianza? La gente siente simpatía por los niños que son criados sin padres -ya sea porque tenían papás que de golpe fallecieron o porque uno de los progenitores falleció-, porque es obvio que esos niños perdieron algo importante. Pero cuando se involucra la homosexualidad, no hay simpatía por los niños a quienes se impone el ser huérfano de padre o madre, y eso es trágico". "El ataque a la identidad sexual femenina y masculina está en pleno apogeo y, a menos que más personas se levanten para defender los elementos más básicos de nuestra existencia humana, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad humana”, añade. 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Brandi Walton, que vivió en el sur de Oklahoma (USA) en un hogar de lesbianas, declara que también ella ha "salido del armario". Su voz -según explica- estuvo cautiva por casi dos décadas y hoy se alza desde el blog “The Lesbians Daughter” (La hija de lesbianas) para testimoniar cómo es la vida para una “descendiente” de lesbianas. Representa a muchos otros miembros de toda una generación de niños y niñas criados en las nuevas formas de familia constituidas por dos padres o dos madres del mismo sexo. El 21 de abril pasado, con una carta titulada “Los niños no están bien”, publicada en The Federalist, Brandi dio nuevo impulso a su activismo, manifestando una verdad que las leyes de muchos países silencian: “Algunos hijos de padres homosexuales -dice Brandi-, al igual que algunas personas homosexuales, no apoyan la paternidad gay o el matrimonio gay. El hombre y la mujer juntos aportan algo que cada niño y niña necesita”. "Creo que mi mamá tenía derecho a ser feliz y vivir su vida de la mejor forma posible. Y creo que yo tenía también derecho a ser feliz y vivir la vida de la mejor forma posible. Finalmente su decisión fue una auténtica trampa durante 22 años. Alguien iba a salir lastimado de cualquier manera, y da la casualidad de que fui yo…". Este 11 de junio, tras la decisión impuesta por la Corte Suprema de Estados Unidos que valida en todo ese país el matrimonio para personas del mismo sexo, Brandi comenta desde su Blog que lo considera como la ola de un “maremoto que hoy está descendiendo hacia la sociedad. La embestida sofocante para imponer la homosexualidad y los estilos de vida alternativos en cada rincón… Desde banderas del orgullo gay en las celebraciones militares a revistas llenas de obscenidades en las tiendas de comestible... Aunque estoy de acuerdo que nadie debe ser tratado mal por su estilo de vida, sobre todo a no sufrir ningún tipo de violencia, ¿es ésta realmente la única manera? ¿No hemos traspasado desde la tolerancia a forzar ahora la aceptación?… ¿Cómo una aceptación forzada podrá cambiar algo?” LOS NIÑOS “NO ESTÁN BIEN” Su activismo nació un día del año 2010 cuando vio en la vía pública el anuncio de una nueva película cuyo título era: "The Kids Are Alright" (los niños están bien). Se puso tensa, reconoce, al punto que se le revolvió el estómago pues podía intuir de qué se trataba ese filme. Después de mirar la sinopsis de la película estaba lívida, cuenta en su Blog. “Sentí como si Hollywood estuviera tratando de decirle a la sociedad algo de mí, y de hecho lo hacían, pero decían mentiras. Al menos no ocurría en mi caso. No me sentía «bien» de la forma en que yo crecí… Esta película y su título fueron la chispa que encendió la activista en mí. Supe entonces que en algún momento yo quería hablar acerca de lo que significa crecer en un hogar homosexual, y aquí estoy”. Así comenzó un camino que alcanzó el apogeo con la carta publicada en Abril de este año 2015 donde esta joven se dirige a la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales (LGBT)… “DEAR LGTB:” “Nunca llevé una bandera en sus desfiles del orgullo gay –comienza diciendo Brandi-. Nunca escribí una carta en vuestro nombre a un miembro del Congreso o cualquier otra persona, y nunca sentí la necesidad de hacer que la gente acepte el hecho de que soy la hija de una lesbiana. Tal vez porque ella nunca sintió la necesidad de obligar a la gente a aceptarla por serlo… No, nunca me alinearía con una comunidad tan intolerante y egoísta como la comunidad LGBT, una comunidad que exige tolerancia con fervor y pasión, sin embargo, no la da a cambio, incluso en ocasiones a sus propios miembros… Yo soy un producto de la Revolución Lésbica de los años 80. Mi madre siempre sabía que le gustaban las chicas, pero se esforzó por ser una buena, recta, chica bautista del Sur. Cuando yo tenía un año de edad, dejó a mi padre por otro hombre, con quien vivimos hasta mis cuatro años de edad… entonces lo dejó por otra mujer”. A su modo narra lo que sufría al compartir con sus amigos que tenían una mamá y un papá: “Pasaba todo el tiempo que me era posible con esos amigos. Yo anhelaba el afecto que mis amigos recibían de sus papás. Quería saber cómo era ser celebrada y acariciada como hija por un padre… En lo que a mí respecta, yo ya tenía una madre; no necesitaba otra…Crecer sin la presencia de un hombre en mi casa me dañó. Todo lo que quería desde niña era una familia normal… Siempre estuve aterrorizada de que alguien descubriera que mi madre era lesbiana… Sólo recién cuando conocí a mi marido, todo hizo clic. Por primera vez, me sentí viva y completa. Tener hijos y contemplar a un hombre padre… fue hermoso e imponente. Esto sólo reforzó mi creencia de que un niño necesita un padre y una madre, y que la paternidad del mismo sexo o las familias monoparentales son muy inferiores a una sana paternidad heterosexual”. EL DERECHO Y DEBER DE TENER VOZ Es la lógica del amor, dice Brandi, lo que le llevó al activismo. Así como nadie se escandaliza porque los hijos de padres divorciados manifiesten sus heridas, nadie debería calificar de irrespetuoso, egoísta u homofóbico, dice, el testimonio de los niños y niñas que han sufrido siendo criados por parejas del mismo sexo. Así lo argumenta, en otra de sus publicaciones del Blog: “…Estoy aquí para decir que el hecho de que dos personas se amen no es suficiente. Y a veces, dependiendo de las circunstancias, es perjudicial. Los niños están en una etapa de aprendizaje en sus vidas y cierto "amor" no enseña a los niños todo lo que necesitan saber acerca de cómo navegar en este mundo". "Es interesante que sólo haya dos sexos, masculino y femenino, y que se requieren esos dos sexos para procrear un niño. Por lo tanto ¿no tiene acaso sentido afirmar que los descendientes de esos dos sexos, necesitan que ambos sexos que los procrearon sean parte de la crianza? La gente siente simpatía por los niños que son criados sin padres -ya sea porque tenían papás que de golpe fallecieron o porque uno de los progenitores falleció-, porque es obvio que esos niños perdieron algo importante. Pero cuando se involucra la homosexualidad, no hay simpatía por los niños a quienes se impone el ser huérfano de padre o madre, y eso es trágico". "El ataque a la identidad sexual femenina y masculina está en pleno apogeo y, a menos que más personas se levanten para defender los elementos más básicos de nuestra existencia humana, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad humana”, añade.
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Brandi Walton, que vivió en el sur de Oklahoma (USA) en un hogar de lesbianas, declara que también ella ha "salido del armario". Su voz -según explica- estuvo cautiva por casi dos décadas y hoy se alza desde el blog “The Lesbians Daughter” (La hija de lesbianas) para testimoniar cómo es la vida para una “descendiente” de lesbianas. Representa a muchos otros miembros de toda una generación de niños y niñas criados en las nuevas formas de familia constituidas por dos padres o dos madres del mismo sexo. El 21 de abril pasado, con una carta titulada “Los niños no están bien”, publicada en The Federalist, Brandi dio nuevo impulso a su activismo, manifestando una verdad que las leyes de muchos países silencian: “Algunos hijos de padres homosexuales -dice Brandi-, al igual que algunas personas homosexuales, no apoyan la paternidad gay o el matrimonio gay. El hombre y la mujer juntos aportan algo que cada niño y niña necesita”. "Creo que mi mamá tenía derecho a ser feliz y vivir su vida de la mejor forma posible. Y creo que yo tenía también derecho a ser feliz y vivir la vida de la mejor forma posible. Finalmente su decisión fue una auténtica trampa durante 22 años. Alguien iba a salir lastimado de cualquier manera, y da la casualidad de que fui yo…". Este 11 de junio, tras la decisión impuesta por la Corte Suprema de Estados Unidos que valida en todo ese país el matrimonio para personas del mismo sexo, Brandi comenta desde su Blog que lo considera como la ola de un “maremoto que hoy está descendiendo hacia la sociedad. La embestida sofocante para imponer la homosexualidad y los estilos de vida alternativos en cada rincón… Desde banderas del orgullo gay en las celebraciones militares a revistas llenas de obscenidades en las tiendas de comestible... Aunque estoy de acuerdo que nadie debe ser tratado mal por su estilo de vida, sobre todo a no sufrir ningún tipo de violencia, ¿es ésta realmente la única manera? ¿No hemos traspasado desde la tolerancia a forzar ahora la aceptación?… ¿Cómo una aceptación forzada podrá cambiar algo?” LOS NIÑOS “NO ESTÁN BIEN” Su activismo nació un día del año 2010 cuando vio en la vía pública el anuncio de una nueva película cuyo título era: "The Kids Are Alright" (los niños están bien). Se puso tensa, reconoce, al punto que se le revolvió el estómago pues podía intuir de qué se trataba ese filme. Después de mirar la sinopsis de la película estaba lívida, cuenta en su Blog. “Sentí como si Hollywood estuviera tratando de decirle a la sociedad algo de mí, y de hecho lo hacían, pero decían mentiras. Al menos no ocurría en mi caso. No me sentía «bien» de la forma en que yo crecí… Esta película y su título fueron la chispa que encendió la activista en mí. Supe entonces que en algún momento yo quería hablar acerca de lo que significa crecer en un hogar homosexual, y aquí estoy”. Así comenzó un camino que alcanzó el apogeo con la carta publicada en Abril de este año 2015 donde esta joven se dirige a la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales (LGBT)… “DEAR LGTB:” “Nunca llevé una bandera en sus desfiles del orgullo gay –comienza diciendo Brandi-. Nunca escribí una carta en vuestro nombre a un miembro del Congreso o cualquier otra persona, y nunca sentí la necesidad de hacer que la gente acepte el hecho de que soy la hija de una lesbiana. Tal vez porque ella nunca sintió la necesidad de obligar a la gente a aceptarla por serlo… No, nunca me alinearía con una comunidad tan intolerante y egoísta como la comunidad LGBT, una comunidad que exige tolerancia con fervor y pasión, sin embargo, no la da a cambio, incluso en ocasiones a sus propios miembros… Yo soy un producto de la Revolución Lésbica de los años 80. Mi madre siempre sabía que le gustaban las chicas, pero se esforzó por ser una buena, recta, chica bautista del Sur. Cuando yo tenía un año de edad, dejó a mi padre por otro hombre, con quien vivimos hasta mis cuatro años de edad… entonces lo dejó por otra mujer”. A su modo narra lo que sufría al compartir con sus amigos que tenían una mamá y un papá: “Pasaba todo el tiempo que me era posible con esos amigos. Yo anhelaba el afecto que mis amigos recibían de sus papás. Quería saber cómo era ser celebrada y acariciada como hija por un padre… En lo que a mí respecta, yo ya tenía una madre; no necesitaba otra…Crecer sin la presencia de un hombre en mi casa me dañó. Todo lo que quería desde niña era una familia normal… Siempre estuve aterrorizada de que alguien descubriera que mi madre era lesbiana… Sólo recién cuando conocí a mi marido, todo hizo clic. Por primera vez, me sentí viva y completa. Tener hijos y contemplar a un hombre padre… fue hermoso e imponente. Esto sólo reforzó mi creencia de que un niño necesita un padre y una madre, y que la paternidad del mismo sexo o las familias monoparentales son muy inferiores a una sana paternidad heterosexual”. EL DERECHO Y DEBER DE TENER VOZ Es la lógica del amor, dice Brandi, lo que le llevó al activismo. Así como nadie se escandaliza porque los hijos de padres divorciados manifiesten sus heridas, nadie debería calificar de irrespetuoso, egoísta u homofóbico, dice, el testimonio de los niños y niñas que han sufrido siendo criados por parejas del mismo sexo. Así lo argumenta, en otra de sus publicaciones del Blog: “…Estoy aquí para decir que el hecho de que dos personas se amen no es suficiente. Y a veces, dependiendo de las circunstancias, es perjudicial. Los niños están en una etapa de aprendizaje en sus vidas y cierto "amor" no enseña a los niños todo lo que necesitan saber acerca de cómo navegar en este mundo". "Es interesante que sólo haya dos sexos, masculino y femenino, y que se requieren esos dos sexos para procrear un niño. Por lo tanto ¿no tiene acaso sentido afirmar que los descendientes de esos dos sexos, necesitan que ambos sexos que los procrearon sean parte de la crianza? La gente siente simpatía por los niños que son criados sin padres -ya sea porque tenían papás que de golpe fallecieron o porque uno de los progenitores falleció-, porque es obvio que esos niños perdieron algo importante. Pero cuando se involucra la homosexualidad, no hay simpatía por los niños a quienes se impone el ser huérfano de padre o madre, y eso es trágico". "El ataque a la identidad sexual femenina y masculina está en pleno apogeo y, a menos que más personas se levanten para defender los elementos más básicos de nuestra existencia humana, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad humana”, añade.
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lunes, 5 de septiembre de 2016

El sida en España

El número de infecciones aumenta un 12% desde el 2005, pero no se analiza el incremento entre homosexuales: son el 2% de la población pero representan el 46% de contagios

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España es el país de la UE donde más infecciones por el virus del sida (VIH) de produjeron en el 2015, y el tercero del continente europeo tras Rusia y Ucrania. El número de contagios ha aumentado a un promedio de un 1,5% anual en los últimos 10 años, al pasar de los 2.000 nuevos casos en el 2005 a los 2.350 una década más tarde, mientras que el número de personas que vive con VIH asciende a los 130.330, frente a los 126.520 de hace diez años.
Este es el panorama que dibuja el estudio Carga global de enfermedad, lesiones y factores de riesgo, coordinado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud (IHME, en inglés) de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.), y que fue publicado por la revista The Lancet VIH coincidiendo con la 21 Conferencia Internacional de Sida que se celebra en Durban (Sudáfrica).
Los datos de España destacan aún más cuando, según el estudio, las nuevas infecciones por VIH se han reducido en el mundo un 0,7% al año durante esta última década, un porcentaje, sin embargo, muy bajo y que muestra que la lucha contra el sida se ha estancado: entre 1997 y el 2005 la caída fue del 2,7% anual. España, señala el informe, forma parte del grupo de 74 países –entre ellos, Egipto, Pakistán, Kenia, Filipinas, Camboya, México y Rusia– donde los contagios han aumentado.

Qué está detrás del incremento de las infecciones

Dos razones son las que han provocado el aumento de las infecciones. De una se habla, de la otra no. Por un lado, se ha normalizado la enfermedad. Josep Maria Haro Abad, director de Investigación del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y uno de los investigadores que han participado en el estudio, indica, por ejemplo, que la causa de este incremento hay que buscarla en la “trivialización” de la infección. “Sabemos que se ha relajado la prevención en las relaciones sexuales con esa falsa confianza en que gracias a los tratamientos se ha conseguido convertir el sida en una enfermedad crónica, algo que no es así”, indica este investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red.
Pero hay otra razón que ayuda al incremento de las infecciones y es el estilo de vida promiscuo de gran parte del mundo homosexual, un hecho que está documentado.
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Por ejemplo, en 2011, cuando se cumplían 30 años desde que se inició la epidemia del sida se comprobó que las infecciones provocadas por este virus habían aumentado significativamente entre el colectivo de homosexuales, según datos del Ministerio de Sanidad español.
La ministra de Sanidad en funciones de la época, Leire Pajín, reconoció el 29 de noviembre, el incremento de siete puntos porcentuales en un año de los contagios de VIH que afectan a los homosexuales. Así, a pesar de ser tan sólo el 2% de la población, los gays representaron el 46% de los nuevos casos diagnosticados en 2010.
“La incidencia de nuevos diagnósticos de VIH en hombres que tiene relaciones con hombres en los últimos años es muy preocupante, hemos de buscar intervenciones innovadoras para frenar esta tendencia”, reconocía Pajín en una entrevista publicada por la revista ZUM, editada por la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

El mismo fenómeno en Cataluña

En 2014 se advertía sobre el preocupante incremento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en Cataluña, según un informe realizado en 2013 por el Centro de Estudios Epidemiológicos sobre Infecciones de Transmisión Sexual y Sida en Cataluña (CEEISCAT). El estudio destacaba además que los homosexuales son el colectivo más afectado por este aumento de contagios.
Poco después, las entidades BCN Checkpoint y la Fundación Lucha contra el Sida dijeron lo propio pero en relación al sida, y lanzaron una campaña para fomentar la realización sistemática de la prueba del VIH cada tres meses entre la comunidad gay, con el fin de atajar el aumento “inquietante” de las infecciones.
Así lo anunciaron el director del centro comunitario de detección de VIH y otras ITS para hombres gays y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) BCN Checkpoint, Ferran Pujol, y elmédico representante de la Fundación Lucha contra el Sida (FLS) y el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, Pep Coll.
Ambos coincidieron entonces en que, a pesar de una leve mejora de la situación con respecto a la prevención del VIH en las últimas décadas, el número de nuevas infecciones por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual(ITS) se ha “incrementado significativamente” entre el colectivo homosexual.
De hecho, el número de diagnósticos de VIH entre los homosexuales registrados en Catalunya aumentó un 7,6% anual entre 2001 y 2011, y este colectivo suma más del 61% de los nuevos diagnósticos en Catalunya. Si nos remitimos a la capital catalana, Barcelona, el porcentaje se eleva hasta el 81%.
Las afirmaciones de estos dos expertos se basan en los datos elaborados a partir de las investigaciones realizadas por BCN Checkpoint y la FLS a través del informe SIVES del 2012.
Una realidad, por lo tanto, que se silencia, pero que tiene mucho que ver con el incremento considerable de infecciones de Sida que coloca a España
 http://www.forumlibertas.com/la-cara-oculta-del-mundo-homosexual-espana-pais-la-ue-mas-contagios-vih/

viernes, 2 de septiembre de 2016

Testimonio hija de lesbianas

Mujer criada por lesbianas escribe polémica carta abierta a comunidad gay

Vie, 20/03/2015 - 17:50
“Comunidad gay: soy hija de ustedes. Mi mamá me crió con su pareja del mismo sexo en los 80 y 90 (…) Amé a la pareja de mi madre, pero otra mamá jamás podría haber reemplazado al padre que perdí”. Estas son las palabras de Heather Barwick, una mujer hétero, de Estados Unidos, casada y con hijos, y, tal como ella lo indica, que creció en un hogar con dos mamás.
Barwick explica su caso, diferente al que podría tener un menor concebido de forma artificial hoy en día, pero que expone un tema no menor, como lo es ser criada por una pareja del mismo sexo en el hogar: Su mamá siempre fue lesbiana, pero en los años que corrían, no se sintió con la libertad de asumir su orientación sexual, sino que se casó y tuvo a Heather. Cuando ella tenía unos dos o tres años, su mamá decidió salir del clóset, se separó y se atrevió a darse la oportunidad de tener una relación con alguien que de verdad amaba, y que era otra mujer. Desde entonces, el padre biológico de Heather decidió desaparecer de la vida de su hija.
La autora de la carta, continúa la misiva, comentando que terminó siendo criada por su madre biológica y la pareja, que la trató siempre como si fuera su propia hija, y que vivían en una casa de los suburbios norteamericanos, en un entorno gay y liberal. “Aprendí mucho de uds., a cómo ser valiente, sobre todo cuando es más difícil. Me enseñaron a ser empática, a escuchar, a bailar, a no tenerle miedo a las cosas que son diferentes, y a ponerme de pie por mí misma, incluso si eso significa quedarme sola (…) Les estoy escribiendo porque me estoy permitiendo a mí salir del clóset: No apoyo el matrimonio gay”.
Quería desesperadamente a un papá
Heather, una asidua a las marchas pro derechos gay, continuó su misiva: “Los niños necesitan de una madre y un padre (…) Es ahora que viendo a mis hijos amando y siendo amados por su papá, todos los días, que puedo ver la belleza y sabiduría que hay en un matrimonio y paternidad tradicional”.
“Crecí rodeada de mujeres que decían que no necesitaban ni querían a un hombre. Sin embargo, siendo una niña, quería desesperadamente a un papá. Es extraño y confuso ir con este inextinguible y profundo dolor por un padre, por un hombre, en una comunidad que dice que los hombres son innecesarios”.
“No digo que ustedes no puedan ser buenos padres (…) Sabemos que existen muchas maneras diferentes en las que una familia puede quebrarse o hacer sufrir a un niño: divorcios, abandonos, infidelidad, muerte, etc. pero en general, la estructura familiar más exitosa ha sido una en la que los niños son criados por un padre y una madre (…) El matrimonio gay no solo está redefiniendo el matrimonio (de hoy) sino que también la paternidad (…) Negándonos (a los hijos) algo precioso y fundacional”.
“¿Por qué los hijos de la gente gay no puede ser honesta? (…) los hijos de padres divorciados tienen permitido decir: ‘oye, mamá y papá, los amo, pero el divorcio me destruyó y ha sido muy duro.; rompió mi confianza y me hizo sentir que todo era mi culpa. Y es tan difícil vivir en dos casas distintas (…) Pero a los hijos de padres del mismo sexo no se les ha dado la misma voz (…) Muchos de nosotros estamos asustados de hablar de nuestra herida y nuestro dolor, porque por alguna razón, sentimos que no nos escuchan (…) o que nos califican como enemigos”.
“Sé que ustedes se han sentido odiados y que realmente los han herido. Yo estaba ahí, en las marchas, cuando otros llevaban pancartas que decían ‘Dios odia a los mar#$%’ y ‘El sida curó la homosexualidad’. Lloré y ardí de rabia junto a ustedes en las calles. Y esa gente (que los odia) no soy yo, no somos nosotros. Sé que esta es una conversación difícil. Pero necesitamos tenerla. Si alguien sabe lo que es hablar de cosas difíciles somos nosotros. Ustedes me enseñaron a hacerlo”.
Fuente: Emol
 http://diariodecaracas.com/que-sucede/mujer-criada-lesbianas-escribe-polemica-carta-abierta-comunidad-gay#at_pco=smlrebh-1.0&at_si=578d5d5eb569b84c&at_ab=per-2&at_pos=2&at_tot=auto